Cuando hablamos de fundamentales y de valor, me encanta recordar una frase del libro de Bill Williams, Trading Chaos: precio es el resultado del acuerdo sobre el valor de un activo entre dos partes.

En el caso de las criptodivisas, si bien no están respaldadas por un Banco Central o u activo tangible como el oro, lo cierto es que existe un acuerdo sobre su valor que se materializa en los precios actuales negociados en los diferentes exchanges. Unos precios que para unos son una burbuja mientras que para otros todavía son una oportunidad de compra.

Lo cierto es que la cuestión no es baladí, pues estamos hablando de un mercado, el de las criptodivisas, cuya capitalización conjunta se acerca ya al PIB anual de Nueva Zelanda o Grecia y negocia un volumen diario similar al de las Bolsas de Atenas o Dubai.

Por ello, cabe preguntarse ¿qué factores influyen en el precio de una criptodivisa cualquiera, no ya solo al Bitcoin? ¿Qué información debemos considerar relevante de cara a su impacto en el mercado de las criptodivisas? Ya les adelanto de antemano que, tal y como cabía esperar a priori, los factores que afectan a las criptodivisas son bien distintos de los que afectan a otros activos financieros.

Si bien pueden existir otros, los más importantes actualmente serían los siguientes:

-    Oferta y demanda.
-    Energía utilizada.
-    Nivel de dificultad.
-    Utilidad.
-    Percepción del público y medios de comunicación.
-    Precio del Bitcoin.
-    Medios de comunicación.
-    Manipulación.
-    Fraudes.
-    Innovación
-    Cambios en la legislación.

Pasamos a verlos en detalle a continuación.


Oferta y Demanda
Aunque decir que el precio es el resultado de la negociación entre la oferta y la demanda pueda resultar demasiado evidente, lo cierto es que en el caso de las criptodivisas tenemos una peculiaridad a tener en cuenta y es que generalmente tienen una oferta limitada.

Tomemos por ejemplo el caso del Bitcoin: su oferta máxima está limitada a 21 millones de unidades, por lo que en el momento que se alcance ese número de unidades (aproximadamente en torno a 2040), dejarán de generarse más Bitcoins y quienes quieran comprarlos posiblemente tendrán que pagar más por ellos.


Energía Utilizada
En el caso de las blockchains basadas en prueba de trabajo, la forma más utilizada por las criptodivisas, el uso de energía eléctrica puede ser realmente intensivo. En el caso del Bitcoin actualmente mantener su blockchain supone un consumo anual de 16 TWh lo que equivale, tal y como podéis ver en https://digiconomist.net/bitcoin-energy-consumption, al consumo de un país del tamaño de Cuba o Líbano.

En este sentido, han surgido algunas voces críticas asegurando que el modelo del Bitcoin no es sostenible en el largo plazo por cuanto el consumo de electricidad se disparará a medida que sea más complejo minar los Bitcoins. A cambio, el hecho de haber tenido que usar mucha energía para mantener la blockchain añade valor intrínseco a la criptodivisa.  


Nivel de Dificultad
Al hilo del apartado anterior, debemos tener en cuenta que existe una relación inmutable aplicable a casi cualquier criptodivisa, y es que cuanto más segura sea su blockchain y mayor sea la complejidad para minarla, mayor será el valor percibido por el mercado y a la vez menor será la recompensa que se obtendrá al hacerlo. Esto explicaría en buena medida por qué el Bitcoin y otras criptodivisas suben a largo plazo a pesar de que su oferta crece: a medida que hay más unidades en el mercado, también hay un mayor valor añadido en la blockchain y, por ende, en la criptodivisa.


Utilidad
Si bien los factores anteriores tienen relevancia, lo cierto es que uno de los factores más influyentes en el precio de una criptodivisa es, sin duda, su utilidad. Si no podemos usar la criptodivisa para algo, ya sea para invertir o para pagar, entonces su valor será prácticamente nulo. Es por ello que precisamente Bitcoin y Ethereum son dos de las criptodivisas más caras: en el caso de Bitcoin, este comienza a ser cada vez más aceptado como medio de pago en algunos países como es el caso de Japón; asimismo el uso energético y su dificultad de minado provocan que su valor intrínseco aumente lo que le convierte en una inversión. Por su parte, el diseño original de Ethereum como plataforma de contratos inteligentes también le confiere valor añadido.

En definitiva, cuantos más usos tenga una criptodivisa y cuantos más países y corporaciones la acepten como medio de pago, mayor será su valor.


Percepción del público y medios de comunicación
La percepción del público y lo que publican los medios acerca de las criptodivisas también es muy importante, por cuanto estamos en un mercado en el que se negocian en buena medida expectativas futuras.

Así, un aumento de la desconfianza en el sistema tradicional afectado por la corrupción o por una crisis económica (no hay más que ver el comportamiento del Bitcoin durante la crisis de Grecia en 2012) suele ser un factor positivo para el precio de las criptodivisas; asimismo en los últimos meses el Bitcoin ha comenzado a comportarse como un activo refugio ante las recientes tensiones geopolíticas.

Por el contrario, una mayor asociación de las criptodivisas con el crimen organizado y la darknet o el robo de wallets de un exchange por parte de unos hackers pueden dañar mucho la reputación de estos activos y hacer que su precio baje.

Asimismo el hecho de que los medios hablen más de unas criptodivisas que de otras hace que su precio sea mayor simplemente porque son más populares. Tal es el caso de Bitcoin, Litecoin y Ethereum.


Precio del Bitcoin
El Bitcoin es a menudo considerado el precio de referencia en el mundo de las criptodivisas, del mismo modo que lo sería el EURUSD para el mercado Forex o el S&P500 para las Bolsas.

Por ello, las subidas y bajadas en el Bitcoin generalmente tienen un impacto proporcional en el resto del mercado, marcando la diferencia del impacto el nivel de complejidad del blockchain de cada criptodivisa.


Manipulación
Al igual que en otros mercados, en las criptodivisas también hay manipulación, sobre todo en el caso de las de menor capitalización por ser más fácilmente manejables. La mayor parte de las manipulaciones son generalmente esquemas de Pump & Dump, es decir, inversores con abundante capital que acumulan unidades y posteriormente empujan el mercado al alza con mucha fuerza diseminando rumores para seguidamente vender toda su posición.

 

Fraudes
En ocasiones, algunas criptodivisas son simplemente meros fraudes en los que sus creadores ya han “preminado” todas las unidades antes de lanzar la criptodivisa al mercado, no existiendo más que palabrería y marketing sin un verdadero desarrollo tecnológico detrás. Tras el lanzamiento de la criptodivisa, una vez se alcanza un valor elevado, sus creadores venden todas sus unidades y desaparecen dejando pillados a todos los inversores. Otra variante de este esquema es el instamining, en el que la complejidad de minado se eleva notablemente en el mismo lanzamiento de la criptodivisa.

No obstante, gracias a la naturaleza del blockchain, donde todas las transacciones son públicas, este tipo de fraudes se detectan rápido por lo que en ocasiones los inversores venden antes que los propios creadores de la criptodivisa hundiendo su valor.


Innovación
Si bien las criptodivisas más conocidas como Bitcoin, Litecoin o Ethereum no tienen este problema, lo cierto es que debido a la abundante oferta de criptodivisas, muchas de ellas aún sin utilidad práctica, resulta difícil hacerse un hueco y destacar. En este sentido, cualquier criptodivisa que aporte alguna innovación real, ya sea cambiando su forma de minado o el uso que se le puede dar, sin lugar a dudas ganará valor frente al resto.


Cambios en la Legislación
Los cambios en las leyes y las decisiones que adoptan los gobiernos también afectan al precio de las criptodivisas. Por ejemplo, algunos países como Ecuador han prohibido la operativa con criptodivisas y, más recientemente, China ha prohibido las ICOs provocando fuertes descensos en todo el mercado, del orden del -25%. Por el contrario, otros países como Japón han dado el visto bueno al Bitcoin como medio de pago. Y para remate en muchas jurisdicciones aún no se ha regulado acerca de la criptodivisas ni se ha decidido qué son exactamente, si una divisa, un activo o un medio de pago.

Pero no solo la legislación directa sobre las criptodivisas ejerce una influencia sobre su precio. Si un gobierno comienza a aumentar la presión fiscal o el control de los activos de sus ciudadanos, ello puede contribuir a que estos traten de encontrar vías de escape tal y como ha sucedido en Venezuela (donde minar Bitcoins, por cierto, es delito) o en China. Y es que el carácter anónimo de las transacciones hace que sea muy difícil controlarlas, junto con la inmediatez de las transacciones, puede suponer una oposición frontal a las políticas de algunos gobiernos.  



Conclusión
Tras revisar el listado de factores que afectan al precio de una criptodivisa, está claro que el factor determinante de su supervivencia en el largo plazo será su utilidad para adquirir bienes y servicios en la economía real por cuanto ello supondrá el respaldo definitivo por parte de sus usuarios.   

La mayor o menor utilidad de las criptodivisas vendrá a su vez determinada por los cambios regulatorios que establezcan los gobiernos y también por la actitud de los bancos centrales. No debemos olvidar que las criptodivisas son un claro competidor del dinero fiat y del oro por lo que posiblemente las autoridades monetarias comiencen a defenderse de este nuevo enemigo, posiblemente incluso aprovechando la tecnología blockchain.

Y aunque pueda parecer que el fenómeno de las criptodivisas no es más que otra burbuja y que su valor es excesivo, no debemos olvidar que su capitalización total representa una nimiedad si la comparamos con la masa monetaria total del Euro o del Dólar, o con el valor de las reservas totales de oro que hay en el mundo, por lo que podemos decir que las criptodivisas aún tienen espacio para conquistar.

 

Saludos,
X-Trader