|
Página 5 de 5 EL PANORAMA MACROECONOMICO (X) Siguiendo mi costumbre, he esperado algún tiempo a que se produzcan noticias significativas para poder emitir opiniones con algún fundamento. Empecemos la aproximación siguiendo el sistema habitual de lógica y sentido común. Los mercados en España han sufrido en las últimas semanas un serio batacazo, propiciado por dos motivos fundamentales: Uno de ellos es la crisis argentina, que amenaza arrastrar a las multinacionales españolas presentes en la zona a una espiral de devaluación encubierta, y además el nutrido grupo de inversores neutrales, o bien optimistas, que se han dado cuenta de que las previsiones de que la crisis actual pasaría en unos meses y acabaría en otoño pecaba de optimista. Objetivamente hablando, el descalabro bursátil que ha habido en el índice tecnológico de Nueva York es un crash en toda regla, aunque parezca que nadie esté alarmado. Muchas familias americanas han visto drásticamente recortada su renta al estar sus ahorros ligados a la evolución de las tecnológicas. Los mercados, a estas alturas, todavía no son conscientes de que venga una etapa recesiva, pero sin embargo han sobreactuado en la crisis argentina, ya que su impacto en los balances de las compañías españolas no es el que está marcando la bolsa, sino mucho menor. Estados Unidos ha lanzado un paquete de medidas anti-crisis que podemos calificar como de choque, pero cuyo efecto, muy probablemente, tendrá sólo carácter dilatorio. Una de ellas es la bajada de los tipos de interés, y la otra la considerable reducción de impuestos que ha llevado a cabo el presidente George W. Bush. Hemos dicho y repetiremos que, en este arte, no hay que hacer caso de las declaraciones, sino tan sólo de las maneras de actuar. Hace unos días, el economista jefe de JP Morgan hablaba de crecimientos considerables en EEUU a finales de año. En estos momentos, es improbable que existan razones, salvo las de intentar contener la caída de los mercados, que justifiquen estas afirmaciones. Las medidas tomadas en Norteamérica hacen pensar en que se está intentando corregir un grave problema en su fase inicial. Las bajadas de tipos no están teniendo el efecto esperado, y ahora se confía en que una generosa fiscalidad sostenga el consumo, único motor sano que le queda al país. Sin embargo, este consumo está basado en un endeudamiento creciente y, por lo tanto, no es sostenible. Estados Unidos se encuentra con que las medidas reductoras de tipos no están propiciando sobre la economía los efectos esperados, al tiempo que la inflación corre peligro de reavivarse, la productividad baja, los profit warnings permanecen y los inversores se agarran a resultados puntuales que puedan interpretarse como una luz al fondo del túnel. Al mismo tiempo, las autoridades monetarias intentan forzar en Europa una bajada de tipos para aliviar su propia situación. Antes que proponer un duro ajuste, y tomar las medidas para que el consumo se base en disponibilidades reales y no en endeudamiento, se está intentando proponer que la CE baje los tipos para facilitar las exportaciones americanas y salir del paso. La Comunidad Europea, en cambio, se toma las cosas con más calma. La elevada inflación del entorno hace difíciles las bajadas de tipos, al tiempo que muchos capitales están emigrando a los mercados americanos (refugio en malos tiempos), favoreciendo con ello bajos tipos de cambio. Por lo demás, la salud de la economía continental está resintiéndose desde hace tiempo, sobre todo en Alemania, país clave de la estabilidad monetaria de la comunidad, de los altos precios del petróleo. Sin embargo, el BCE estima que es pronto aún para hacer bajadas de tipos, y se reserva para el futuro quemar estos cartuchos. Es una decisión que puede ser adecuada o no para Europa, pero que desde luego no beneficia a Estados Unidos. Japón sigue sin dar muestras de recuperación, lo que viene a sumarse a peligrosas realimentaciones y alarmantes indicios sociológicos. El pago de parte de los salarios nipones en acciones y la sensación de ir a la deriva deben sumarse a los vanos intentos del gobierno de sanear el sistema financiero y reactivar el consumo vía endeudamiento público. Esta política, tarde o temprano, deberá cambiar. Mientras tanto, el índice Nikkei se encuentra sumido en altibajos laterales. La crisis argentina era la crónica de una muerte anunciada, tras años de una política económica que erosionó las clases medias, ahogó el país imponiendo la paridad con el dólar y no saneó lo que tenía que sanear. Muy posiblemente, Brasil nos puede dar alguna desagradable sorpresa en los próximos meses, ya que su precario equilibrio actual tiene también algunos puntos preocupantes, aunque el statu quo actual puede continuar, al menos mientras la atención esté centrada en Argentina. Más segura nos parece la posición mexicana, a no ser que en Estados Unidos las cosas vayan tan mal que el consumo de productos manufacturados de bajo valor añadido y las importaciones de materias primas mexicanas bajen. Sugerencias y comentarios a
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Trackback(0)

<< Inicio < Anterior 1 2 3 4 5 Siguiente > Fin >>
|