Dedicado a los petrolíferos Álex y Silvia

Normalmente los avances tecnológicos suelen traer cambios importantes en el funcionamiento de nuestra sociedad y nuestra economía. Atrás queda ya la revolución de Internet a finales de los noventa. ¡Quién nos iba a decir en aquellas fechas que aquello evolucionaría hasta donde estamos ahora, un mundo en el que ir sin smartphone con Internet móvil es casi impensable para gestionar nuestra actividad laboral y social!

El caso es que la última revolución, relativamente silenciosa, es la del Shale Oil, un petróleo que se obtiene extrayendo mediante pirólisis, hidrogenación, o disolución térmica el kerógeno contenido en los denominados esquistos bituminosos (dicho en términos coloquiales, se trata de sacar el petróleo que impregna a unas rocas de tipo metamórfico arcilloso) para producir petróleo sintético. Dicho petróleo puede ser utilizado directamente como combustible o incluso ser mejorado en una refinería mediante el agregado de hidrógeno y la eliminación de impurezas. La extracción de shale oil se realiza mediante el método conocido como fracturación hidráulica o fracking, taladrando el suelo donde se encuentra la roca para romperla con agua a presión y productos químicos. Por supuesto, todo esto que comentamos en relación al petróleo también aplica para producir gas (se trata del denominado shale gas o gas pizarra).

Producir petróleo de esta manera supone obtener una rentabilidad del 18% anual después de impuestos considerando un precio del barril de petróleo de tan solo… 60$!!! Es más, a los precios a los que cotizaba el petróleo hace un par de años, la inversión en un pozo para extraer shale oil se amortizaba en ocho meses.

Claramente EEUU ha apostado por esta forma de producir el oro negro (no en vano cuentan con grandes yacimientos en Texas, Nueva York, Virginia, Pensilvania, Ohio, Luisiana, Dakota del Norte, Montana, Arkansas y Oklahoma), pasando de producir 275.000 barriles diarios de shale oil en 2010 a más de 500.000 barriles/día en 2012. De seguir a este ritmo de producción, Estados Unidos se convertirá en el primer productor mundial de petróleo en el año 2020, por encima de Arabia Saudí, y en exportador neto de crudo a partir de 2030, alcanzando así la autosuficiencia energética. Algo fundamental para cualquier país, sobre todo si consideramos que actualmente EEUU importa el 20% de sus necesidades totales de energía.

Veamos las importantes consecuencias que a medio y largo plazo creo que tendrá todo esto a nivel económico, geopolítico y social.

1. El petróleo seguirá bajando
La primera consecuencia más que evidente es que, al aumentar la oferta de petróleo, su precio seguirá bajando si bien el impacto sobre los dos barriles de referencia (Brent y West Texas) no será uniforme. A priori podríamos pensar que el West Texas bajará más rápido que el Brent al ser en EEUU donde se está inundando el mercado de shale oil. Si nos fijamos en el siguiente gráfico podemos ver que, en efecto, dicho diferencial se amplió durante 2013 pero en estos momentos se está reduciendo debido a la caída de las importaciones por parte de EEUU, lo que ha presionado a la baja en términos relativos al Brent.


¿Hasta dónde llegará el precio del petróleo? Si bien es difícil de prever un precio exacto, sí que podemos aventurarnos a establecer un rango en base al sentido común. De momento Arabia Saudí ya ha adelantado que prevé una estabilización del precio del petróleo en 60$ a medio plazo, por lo que podría ser un buen punto medio para nuestro rango. Ahora tan solo falta averiguar a partir de qué precio empiezan a perder dinero los productores de shale oil. Si miramos el siguiente gráfico podemos ver que el punto de breakeven oscila mucho dependiendo del proyecto que consideremos (la profundidad a la que hay que taladrar y la complejidad del terreno hace que el coste varíe mucho), desde los 43$ de Ardmore Woodford a los 184$ de South Central Oklahoma Oil Province Non-Core Oil. No obstante, el punto medio de todos los proyectos se sitúa en los 80$, existiendo incluso varios proyectos rentables por debajo de 60$.


En base a esta información, diría que un rango de 50-70 dólares para el West Texas es bastante razonable a medio plazo. Claro que todo esto dependerá de hasta qué punto están dispuestos a tensar la cuerda los países de la OPEP versus EEUU, lo veremos en el siguiente apartado.



2. Los países de la OPEP las pasarán canutas
La actual bajada del petróleo ha puesto contra las cuerdas a los países de la OPEP y a Rusia. Fíjense en el siguiente cuadro, en el que se muestran las estimaciones de los precios del petróleo por debajo de los cuales algunos países de la OPEP empiezan a perder dinero.



Está claro que a EEUU este escenario en términos geopolíticos le viene de perlas: pensemos que entre los países de la OPEP están algunos de sus enemigos históricos, como Irán o Venezuela. Y precisamente los países menos perjudicados por esta bajada son sus aliados en el Golfo Pérsico como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar o Kuwait.

Mención aparte merece el caso de Rusia que prácticamente ha quedado aniquilada económicamente para la primera mitad de 2015: debemos recordar que el 45% del presupuesto estatal ruso depende de los ingresos procedentes del petróleo y que los cálculos de gasto para el año que viene se hicieron considerando un benévolo precio de 100$ por barril. Si a eso le sumamos que el rublo ha perdido más de la mitad de su valor frente al dólar en el último año (lo que hace que los ingresos obtenidos con la venta del petróleo mermen aún más), mucho me temo que Rusia puede sufrir una crisis económica muy dura en los próximos meses (de hecho es algo que ya ha reconocido el gobierno de Putin).

Viendo toda esta información, rápidamente podríamos ser malpensados y pensar que se trata de una maniobra orquestada por EEUU aprovechando la nueva tecnología para hundir a sus enemigos. Al fin y al cabo no es tan complicado: mientras que EEUU se puede permitir el cierre de algunos proyectos de shale oil por no ser rentables, el bajo precio de la energía repercutirá en un aumento del crecimiento, gracias a que los hogares dispondrán ahora de más dinero para consumir bienes y servicios. Por el contrario, los países enemigos verán como sus economías, muy dependientes de los ingresos del petróleo, empezarán a pasarlo muy mal cuando se les acaban las reservas de divisas obtenidas con el petróleo lo que podría desembocar en un mayor empobrecimiento de su población, provocando el inicio de revueltas que desestabilizarían los regímenes actuales de dichos países, algo que sería sin duda el sueño dorado de EEUU.

Y por supuesto no olvidemos las tensiones entre dichos países, las cuales quedaron patentes en la última reunión en Viena (de hecho algunos ministros que deseaban un recorte en la producción abandonaron la reunión visiblemente frustrados al ver que no lograban sus objetivos). Realmente la OPEP se encuentra en una encrucijada muy complicada ya que cerrar el grifo iría a favor del enemigo (una subida marginal del precio del petróleo, beneficiaría a los productores de shale mientras muchos miembros de  la OPEP seguirían perdiendo dinero), pero abrirlo para dañar a los productores estadounidenses también les perjudicaría mucho. Por todo esto, si no encuentran una solución no es descartable que la OPEP desaparezca como tal dentro de unos años.

Todo esto que acabamos de ver nos lleva a una situación económica totalmente nueva, como veremos en el siguiente punto.


3. Crecer sin inflación
De mantenerse la situación actual de precios moderados del petróleo, podríamos encontrarnos en una fase económica totalmente nueva y que creo que nunca antes en la historia se ha dado: crecimiento más o menos moderado con deflación causada por el impacto de la bajada de los combustibles en la cesta del IPC (vale, eso en España no pasará por la alta tasa impositiva sobre los carburantes, aunque algo se notará). Ello supondría una vuelta de tuerca y situaría a los bancos centrales cuyo principal mandato es controlar la inflación en una situación totalmente imprevista. No en vano ayer Draghi se mostró algo más agresivo de lo habitual y no mostró mucho interés por lanzar el (inviable) programa de compra de bonos soberanos (la conocida QE) de la que tanto se ha hablado. Si se produce la situación que acabo de describir es muy probable que los bancos centrales vivan del maná que caerá de los bajos precios del petróleo a cambio de tener que meditar sobre el sentido de su actual mandato.

Otra consecuencia de todo esto será una mayor fortaleza del dólar, como consecuencia del cambio en el rol de EEUU. Al pasar de importador a exportador neto de petróleo y negociarse el petróleo en dólares, la demanda del billete verde se incrementará en los próximos años, lo que supondría iniciar un ciclo de muchos años de subidas frente al resto de divisas.

Sin embargo, no todo es de color de rosa como veremos en el siguiente apartado.


4. El ecologismo al garete
Esto que viene ahora triste porque los ecologistas me caen bien, son buena gente, pero esta revolución del petróleo da al traste con dos de sus argumentos clave para atacar a la industria petrolera. Por un lado, la teoría del agotamiento de los recursos queda anulada temporalmente por un aumento inesperado de las reservas de petróleo derivado de esta nueva forma de extracción. Y por otro, se acaba con la idea de que la revolución energética vendría de la mano de las renovables, con la consiguiente reducción de subvenciones públicas. Dicho de otro modo, las nuevas técnicas de extracción de petróleo y gas abren las puertas a un futuro de energía abundante, barata y rentable procedente de fuentes tradicionales y sin necesidad de conceder subvenciones públicas.

Lo que no está claro aún del todo es el impacto medioambiental que puede tener el fracking, existiendo estudios para valorar desde la posibilidad de que provoque terremotos o contaminar el agua por gas metano. Parece ser que en las primeras perforaciones sí se han contaminado algunos acuíferos pero actualmente las empresas que realizan fracking ya han corregido el error utilizando agua reciclada.

En todo caso, es un debate aún abierto e inconcluso, como pueden ver por ejemplo en este interesante artículo del Diario de Burgos: http://goo.gl/91EV7L.

 

En definitiva, parece que se avecinan buenos tiempos porque todo este impacto beneficiará sin lugar a dudas a Europa y muy posiblemente nos permita salir de la crisis actual. Ahora bien, la pregunta que lanzo al aire y que dejo a los lectores que respondan es la siguiente: ¿es todo fruto de la casualidad o todo esto forma parte de un plan perfectamente orquestado para arreglar la economía mundial en favor de unos determinados intereses? Como siempre, sus opiniones son siempre bienvenidas en el Foro.

Saludos,
X-Trader