Si el mercado es implacable incluso con los que podríamos denominar "traders profesionales" que decir de las consecuencias que una motivación de este tipo puede desencadenar en un "tradingadicto". La adicción, en cualquiera de sus formas, es una enfermedad consistente en el desarrollo de una relación enferma entre una persona y una sustancia o actividad aditiva, hasta el punto de llevarle a la destrucción personal.

 Como ya seguramente conocen -algunos artículos de Bolsaber.com recogen nuestro método de trabajo- una de nuestras principales técnicas terapéuticas consiste en la "creación de imágenes" con distintos elementos que nos permitan acceder a un nuevo código de comunicación. Un código más allá de las palabras, en el territorio de las imágenes, fronterizo y afín al lenguaje con el que se construyen las barreras.

 En toda actividad con el paso del tiempo, el estudio y la experiencia se van superando distintas etapas de aprendizaje; veamos un poco las características de las etapas por las que va pasando el trader típico.

 La gran mayoría de los agentes que participan en los mercados financieros conocen el término contabilidad, conocemos también las diferentes categorías dentro del concepto genérico: contabilidad financiera, de sociedades, analítica, de gestión, bancaria, etc. Sin embargo, ¿qué sabemos de la Contabilidad Mental?

 Sin lugar a dudas "La Buena Suerte" es el best-seller del año. Escrito por dos autores catalanes (Fernando Trías de Bes y Álex Rovira) este excelente y ameno libro nos da las pautas necesarias para que nosotros mismos podamos crear nuestra propia buena suerte. Y es que la suerte esta ahí y a cualquier nos puede llegar; sin embargo, la buena suerte debe crearla uno mismo, o al menos, poner los medios necesarios para que la buena suerte haga su aparición.

 “You can be free. You can live and work anywhere in the world. You can be independent from routine and not answer to anybody” Con estas palabras tan sugerentes comienza la obra maestra de Alexander Elder ‘Trading for a Living’.

 Los herederos de los antiguos chamanes toltecas otorgan una importancia especial a lo que ellos llaman “el arte del acecho”. Dicho arte, se lleva a cabo por el practicante en la realidad cotidiana, haciendo de ésta su campo de batalla, convirtiendo cada acto, cada interacción con sus semejantes en un acto lleno de significación y en una oportunidad de autoconocimiento y crecimiento personal.

 Un inversor al borde de la ruina solicitó un día una entrevista en nuestro centro, su vida, como la de todos nosotros, era una aventura digna de héroes. Por alguna razón (que él pretendía, le ayudara a analizar) se había visto abocado a una situación límite, extrema, en la cual sus riesgos económico-financieros ni siquiera eran lo más importante.

 En este artículo voy a tratar de enseñarles a neutralizar las emociones que pueden sentir durante la operativa habitual. Imaginen, por ejemplo, que de repente el miedo le induce a dar marcha atrás en una operación conduce al tirón detrás, o tenga pensamientos codiciosos que le lleven a asumir demasiado riesgo mientras opera; pues bien, existen maneras para neutralizar sensaciones y pensamientos.

 Los seres humanos tendemos a colocar “marcos imaginarios” alrededor de las “cosas” que nos rodean (incluyendo en el capítulo “cosas” tanto elementos figurativos como conceptos o acontecimientos), lo hacemos, además, sin tomar conciencia de ello, sin “darnos cuenta” de que dicho proceso de enmarcado es algo absolutamente subjetivo y en cierto modo condicionado por nuestras propias estructuras perceptivas.