Este artículo no es más que una serie de reflexiones sobre el mercado. Pero quiero que Vd. las lea si ha ha tomado la decisión de dejar su trabajo porque no aguanta más, o está en paro y tiene unos ahorrillos con los que quiere probar suerte. Lealo detenidamente, no una o dos veces o de pasada. Interiorícelo y decida si realmente éste es el camino que quiere seguir. Recuerde: el trading es una de las profesiones más duras y frustrantes del mundo. Mucha gente con mucha más preparación que Vd. ya lo intentó y fracasó. Por qué iba a ser Vd. diferente a ellos?



¿Por Qué Especular?
La especulación en los mercados parece ser algo sencillo. Pero esta sencillez es engañosa. Basta con tener algo de suerte cuando se empieza para que el principiante se conside un genio de las finanzas, actúe de forma imprudente y lo pierda todo.

El acercamiento a los mercados puede realizarse de muchas formas, algunas lógicas y otras algo menos, las cuales por desgracia suelen ser las más habituales. En los mercados es fácil ganar dinero; y el dinero es libertad para casi todo el mundo, incluso aunque no se sepa que hacer una vez lo hayamos ganado. Nada más familiarizarnos con la especulación en los mercados, tomamos el control de nuestras vidas: podemos vivir donde queramos, trabajar desde donde deseemos, sin jefes ni responsabilidades. Es una especie de trabajo intelectul fascinante: ajedrez, póker y crucigramas todo en uno. Le encanta sobre todo a la gente que disfruta resolviendo puzzles y acertijos.

El mercado atrae a los valientes y asusta a aquellos que prefieren el pájaro en mano. Todo el mundo vive de la misma manera: desayuno, trabajo, comida, vuelta a casa por la tarde, cena con una lata de cerveza, ver la television y dormir. Confiamos nuestro dinero al banco para que nos dé una rentabilidad mínima. Sin embargo el especulador tiene su propio horario de trabajo y arriesga su propio capital. Se sale de la rutina cotidiana y segura y se adentra en la imprecisión que supone el futuro.


Desarrollando nuestro potencial
La obsesión por realizarse, por descubrir nuestras mejores capacidades es algo innato y es inherente a muchas personas. Esto es lo que empuja a la gente a luchar en los mercados. Además podemos disfrutar compitiendo y obtener grandes beneficios. Los buenos especuladores trabajadores y astutos. Son capaces de responder ante nuevas situaciones. Curiosamente su objetivo no es el dinero, sino especular correctamente. El dinero ya vendrá sólo.

Los mejores especuladores mejoran sus habilidades continuamente sin descanso. Alcanzar la perfección individual es más importante que el dinero para ellos. Uno de ellos me dijo una vez: "Si crezco a nivel profesional al menos un 50% al año, entonces moriré siendo un genio". Un especulador de verdad es por delante de nosotros, porque se esfuerza en alcanzar la perfección. Otro profesional de la especulación me dijo una vez: "Puedes pasarte todo el día conmigo mirándome fijamente y no sabrás si gano o pierdo". El buen especulador llega a un nivel en el que ganar no es un triunfo y perder no nos produce vergüenza. Está dentro del juego, mejora sus habilidades cuanto más participa en él y el dinero ya no tiene poder sus emociones.

El mercado es un abismo de oportunidades ya sea para hacernos daño o para alcanzar el máximo de nuestro potencial. Representar nuestros dramas en el escenario del mercado es un capricho muy caro. Los especuladores que no se conocen a sí mismos siempre buscan una escapatoria para sus contradictorios deseos en el mercado. Si no sabemos por lo que estamos luchando, nos saldrá el tiro por la culata.



Fantasía vs. Realidad
Supongamos que un amigo compra una pequeña huerta y que pretende vivir de él. ¿Qué podemos esperar? Por supuesto, que seguramente va a pasar hambre. Mucha gente da rienda suelta a sus sentimientos cuando empieza a operar en los mercados. He visto gente que me contaba planes para vivir del mercado partiendo de 6.000 €. Intenté explicarles que eso no era factible, pero no hacían caso y cambiaban de tema. Para poder ganar debe asumir grandes riesgos. Un pequeño giro del mercado en su contra y estarás fuera del juego.

El buen especulador es realista. Sabe lo que está a su alcance y lo que no. Observa lo que sucede sin alterarse y sabe cómo actuar en cada situación. Realiza sus estimaciones y crear planes realistas controlando sus emociones. Las ilusiones no son para el especulador profesional.

La gente generalmente le coge pánico al mercado tras unas cuantas operaciones perdedoras. Sus ideas acerca del mercado se invierten a medida que avanzan. Terminan asustándose como niños que tiene miedo a pasear por el cementerio o mirar debajo de la cama. El mercado enciende la imaginación jugando con la imprecisión. Las ilusiones sobre la fantástica que supone vivir del mercado se han extendido demasiado. Las fantasías afectan al comportamiento humano aunque no nos demos cuenta. El especulador sabe reconocer sus propias fantasías y deshacerse de ellas.



El Mito de los Secretos del Mercado
Mucha gente que no logra el éxito en el mercado dice ser víctima del mito de los secretos del mercado: "Perdí mi dinero porque no conocía los secretos de este juego". Piensan que hay gente que posee algún conocimiento secreto. Es por ello que a los asesores y los vendedores de estrategias y cursos no les faltan clientes. Muchos traders novatos se gastan todo su dinero en adquirir estos "conocimientos". Pagan 3.000 euros en sistemas computerizados a prueba de fallo. Después se gastará otra cantidad similar en un curso supuestamente científico: observando el movimiento de los planetas, ahora se convertirá en un gran especulador y saldrá victorioso del juego.

No entienden que jugar en los mercados no requiere grandes conocimientos. Es más difícil realizar una cirugía, construir un puente o ser juez. Los buenos especuladores son habitualmente inteligentes, astutos pero no son intelectuales. Muchos de ellos no fueron a la universidad, incluso alguno puede que no haya terminado sus estudios primarios. El mercado suele atraer a hombres con éxito en los negocios, generalmente con profesiones liberales. Ése es el perfil típico del cliente de un broker: hombre casado de unos 30-40 años con educación universitaria y que suele dirigir su propia empresa. ¿Por qué esta gente de éxito en los negocios pierde en el mercado? Porque el pasaporte al éxito no reside en un conocimiento especial, ni en secretos ni en la educación recibida.



El Mito del Capital Insuficiente
Muchos que se acercaron al mercado pensaban que triunfarían porque su cuenta era más grande. Sin embargo, una vez que pierden todo el dinero de su cuenta el mercado se mueve en la dirección esperada por el trader novato. Si hubiera podido aguantar más, el dinero estaría de nuevo en su bolsillo. Sin duda es la prueba de que su estrategia era correcta. Por ello vuelven al mercado con algo de dinero que les quedaba (o incluso piden un préstamo) y la historia se repite, demostrando el mercado que este trader perdedor tenía razón pero su cuenta no lo verá. Y se crea la fantasía: "si hubiera tenido más dinero..."

Algunos incluso arriesgan el dinero de sus familiares y amigos, convenciéndoles con las ganancias que esperan sacar. Con más dinero esperan ganar pero al final pierden y el mercado se rie en su cara. Y es que al trader novato le falta la astucia, no el capital. Perderá independientemente del capital de que disponga. Será expulsado del juego una y otra vez porque no es apto para jugarlo.

Los especuladores a menudo se interesan por la cantidad de dinero con la que deben empezar, pero porque quieren tener un buen colchón para resistir malas rachas. Cuentan con la pérdida, no piensan en la ganancia de entrada. Imaginemos el caso de un arquitecto que primero planea construir puentes que sabe que seguramente se caeran y después los construye. O un cirujano que se dedica a operar corazones después de haber matado a varias personas. Lo mismo sucede con los especuladores: aquel que quiera ser ganador, deberá controlar sus pérdidas. Por ello arriesgan una pequeña parte de su cuenta en cada operación.

Lleva su tiempo aprender la ciencia del mercado. No empiece con una cuenta inferior a 20.000 € y controle que en cada operación no pierda más del 2% de su capital. Aprenda con pequeñas pérdidas.

La gente generalmente no calcula las posibles pérdidas ni está preparada para ello. El mito del capital insuficiente se rompe en forma de trampa psicológica que ayuda a ocultar dos amargas verdades: la ausencia de autocontrol y de una gestión adecuada de nuestro capital.

 

El Mito del Piloto Automático
Imagine que alguien le ofrece comprar un sistema de conducción automático. Pagando 200 € instale el sistema y el ordenador conducirá su coche de forma autónoma. Nunca más tendrá que volver a conducir. Incluso podrá dormir mientras va de camino al trabajo. Seguramente no nos lo creamos y nos riamos del vendedor.

¿Y si en su lugar le ofrecieran un sistema automático para operar en el mercado? Los especuladores que creyeron en el cuento de los beneficios automatizados. No es lo mismo usar nuestro sistema que uno diseñado por profesionales. Por unos euros podemos comprar este producto. La avaricia, la pereza y la falta de conocimientos matemáticos hablan dentro de nosotros.

Antiguamente este tipo de productos se vendían en forma de libros y ahora en forma de CD-Roms o descargas. Algunos son muy sencillos y otros vienen con una gran cantidad de materiales e instrucciones. Muchos son los que han gastado dinero en busca del milagro que les permita ganar dinero en grandes cantidades.

La compleja actividad humana desafía a la automatización. Los ordenadores no han reemplazado aún a los profesores ni a los contables. Muchas decisiones dependen directamente del ser humano. Las herramientas informáticas pueden ayudarnos pero no reemplazarnos. Si realmente existiera un sistema automatizado ganador, nos iríamos al Caribe a pasar el resto de nuestros días viviendo de las rentas de este sistema.

Sin embargo esto no es así y el único que se enriquece es el que vende el sistema. No es una industria muy grande pero resulta incluso pintoresca. Si los sistemas son efectivos, ¿para qué venderlos? ¿No sería mejor irse a vivir al Caribe sin más complicaciones? Por supuesto siempre hay una respuesta: algunos prefieren escribir el sistema en lugar de especular; otros lo hacen para obtener un ingreso extra.

El mercado está en constante cambio, haciendo que cualquier actividad automatizada valga cero pasado un tiempo. Lo que ayer producía dinero mañana nos puede hacer perder la cuenta. El especulador profesional siempre estará atento para corregir y adaptar su estrategia en caso de que empiece a fallar. A pesar de contar con pilotos automáticos, las aerolíneas siguen contratando pilotos reales y les pagan muy bien. Sólo el ser humano es capaz de evaluar situaciones imprevistas y tomar una decisión.

Adquirir un sistema automático es lo mismo que confiar nuestro destino a un piloto automático. En el momento en que se presente una situación imprevista nuestra cuenta desaparecerá. Por supuesto que existen buenos sistemas pero es el especulador el que debe controlarlos y modificarlos si fuera necesario. El control debe estar en manos del ser humano y no en manos de la máquina.

Los traders que viven de la fantasía del piloto automático, regresan a su infancia: su madre les hacía todo. Ahora será el sistema el que actúe como madre. Pero existen algunos "familiares" que pretenden quedarse con todo nuestro dinero y que no dejarán a nuestra madre en paz ;).



Culto a la Personalidad
Muchos luchan por la libertad y la independencia financiera pero sólo verbalmente. En cuanto se presentan las primeras dificultades, buscan un gurú al que seguir. Nos creamos la fantasía de que alguien nos ayudará a lograr nuestros objetivos. Mucho cuidado con esto.


Esto No es un Juego a Ciegas
Para ganar en este juego, es necesario tener:

  • Una psicología racional
  • Un sistema lógico para jugar
  • Un plan de control del capital


Si eliminamos una de estas patas de nuestro esquema, todo se hundirá. Mucha gente pretende alcanzar el éxito con tan sólo una o dos de ellas. Se centran sólo en el sistema pero olvidan que es necesario analizar nuestras emociones cuando tomamos decisiones y que es necesario contar con un plan de control del capital que nos permita resistir las rachas de pérdidas.