En lo que sería una especie de muerte anunciada, esta semana se anunciaba la suspensión del sexto banco de España por activos y su posterior compra por parte de Santander por el precio simbólico de 1 €. Y ojo porque no es la primera vez que se vende un banco en quiebra por un precio similar, ¿se acuerdan del rogue trader Nick Leeson y lo que le pasó a Barings?


Los Preliminares
Pero, ¿cómo se ha llegado hasta aquí? Si bien los problemas en el banco ya venían de lejos, la situación se tensó notablemente a comienzos de este mes cuando comenzaron los temores de que Popular no pagara el próximo 10 de julio el cupón de los bonos contingentes convertibles (los conocidos como “cocos”), los cuales representan una deuda total de 1.250 millones de euros. La buena noticia antes de que el banco fuera intervenido es que los “cocos” eran un problema menor por cuanto podían convertirse en acciones si el ratio de capital de máxima calidad bajara de un determinado umbral.

Claro que el problema de verdad no era ese sino el enorme agujero de 16.850 millones de euros en créditos tóxicos vinculados a inmuebles que tenía el banco, que se quedan en unos 10.000 millones si restamos los 6.100 millones de fondos propios que tenía Popular. En cualquier caso, una auténtica barbaridad que se había ido ignorando de forma sistemática en los últimos años y cuya carga ahora deberá asumir Santander. Y ojo porque esa cantidad se suma a otros 10.000 millones que ya tiene la entidad de Ana Patricia Botín, lo que supone acaparar en su conjunto el 40% de activos tóxicos del ladrillo del sector bancario español, ¡casi nada!

Y por si fuera poco, tenemos 684 millones de euros en bonos subordinados, de los cuales 450 millones fueron colocados a particulares en 2011.

Dado que tanto los accionistas como los tenedores de “cocos” y deuda subordinada lo pierden todo, Popular se ahorra unos 1.900 millones de euros que sumados a los 6.100 millones de fondos propios nos da que tendría un colchón de 8.000 millones de euros, que no están nada mal pero son del todo insuficientes para cubrir los 16.850 millones de euros de activos tóxicos.

Así pues, si bien al cierre de la sesión del día 7 de junio la capitalización total de Popular era de 1.300 millones de euros, lo cierto es que considerando las cifras anteriores y diferentes escenarios de estrés, el verdadero valor del banco estaba entre -2.000 y -8.000 millones de euros.

Ante tal situación la European Banking Authority decretó que Popular no podía seguir operando, considerándola una entidad fallida o probablemente fallida (por cierto, es la primera decisión de este tipo que adopta este organismo), y fue intervenido, siendo vendido en una operación relámpago a Santander por ser considerado más apropiado por el FROB, aunque BBVA, Bankia y CaixaBank también estaban interesados.

De no haberse realizado la venta de Popular, se tendrían que haber activado los mecanismos de rescate interno o bail in, en los que los propietarios de deuda sénior e incluso los depositantes con más de 100.000 € en cuenta podrían haber sufrido quitas. Precisamente el compromiso de Santander de no recurrir a estos mecanismos a cambio de realizar una ampliación de capital de 7.000 millones de euros para cubrir el capital y las provisiones requeridas para reforzar la situación del Banco Popular fue lo que finalmente inclinó la balanza a favor de Santander en el proceso de venta.

Y Ahora, ¿Qué?
Lo cierto es que el panorama para los inversores que tenían su dinero invertido en Popular no es muy halagüeño. En particular:

  • Los 300.000 accionistas pierden todo su dinero.
  • Los tenedores de “cocos” y deuda subordinada también pierden todo su dinero.
  • Por su parte, los poseedores de deuda sénior, esto es, la deuda emitida con la mejor calidad crediticia a cambio de un menor tipo de interés, tienen prioridad frente al resto de acreedores por lo que no pierden su dinero.

Por su parte, los clientes de Banco Popular no deben estar preocupados ya que sus depósitos están asegurados. El único cambio que verán a partir de ahora será el membrete de las cartas del banco y el logo de sus tarjetas :P.

Eso sí, los problemas de Popular no se arreglan tan fácilmente, porque ahora varios bufetes de abogados van a reunir a los inversores y presentar querellas por estafa (incluso el propio Opus Dei se lo está planteando) en relación a la ampliación de capital de junio del año pasado por importe de 2.500 millones de euros. Además, ojo porque algunos de estos inversores acudieron a la ampliación mediante un préstamo concedido por el propio banco, algo totalmente prohibido por la legislación. Y todo esto justo antes de conocerse que las pérdidas del banco eran de unos 3.000 millones (vamos, que la ampliación era pan para hoy y hambre para mañana). Para remate, este año se supo que en las cuentas de 2016 había errores por importe de 600 millones de euros, en su mayor parte insuficiencia de provisiones, si bien Popular se negó a reformular las cuentas porque implicaba que el nuevo presidente del banco, Emilio Saracho, tenía que firmar las nuevas cuentas pasando a ser responsable de posibles errores futuros que pudieran aparecer en esas cuentas.

Como pueden ver, todo muy bonito y transparente. Ah, como premio por su “excelente” gestión Saracho se lleva 4 millones de euros solo en concepto de prima por su fichaje más sueldo y que ahora cobrará una indemnización. Por su parte, los miembros del Consejo de Administración anterior, con Ángel Ron a la cabeza, se embolsarán 116 millones de euros entre pensiones e indemnizaciones, ¡así da gusto trabajar! :D

La Lección
Si analizamos la operación en frío, podríamos pensar que se ha regalado Popular a Santander y encima los accionistas y bonistas le han pagado 8.000 millones de euros para afrontar las pérdidas del banco. Por supuesto, Santander se ha apresurado a decir que en sus cálculos ya entraban las posibles acciones legales a las que tendría que enfrentarse. Independientemente de cómo se coja el asunto, lo cierto es que Santander bien podría haber lanzado hace meses una OPA sobre Popular para minimizar daños colaterales y sin embargo no ha sido así porque sabe que ha sido todo mucho más barato y simple de esta forma, incluso aun teniendo que compensar a los accionistas en el futuro. 

Por otro lado, me asombra que la CNMV no esté diciendo nada sobre los movimientos de las 4 sesiones previas al anuncio de la intervención del banco. Como podéis ver en el gráfico, la negociación se multiplicó por 3 mientras el valor se desplomaba, señal de que alguien con paquetes muy gordos se estaba saliendo antes de perderlo todo, sabiendo que de quedarse dentro se quedaría sin nada.


Y muy probablemente la contrapartida se la estaban dando los que tenían posiciones cortas en Popular que también tenían que hacer caja en algún momento antes de quedarse pillados en la más absoluta incertidumbre. Si visitan las posiciones reportadas en CNMV (https://www.cnmv.es/portal/consultas/EE/PosicionesCortas.aspx?nif=A28000727) verán que el 7 de junio tres entidades (Marshall Wace, PDT Partners y Melqart Asset Management) dejaron a cero sus posiciones cortas. ¿Casualidad? No lo creo.

Por último, como siempre digo en estos casos, nunca hagan caso de las recomendaciones ni piensen que algo no va a ocurrir solo porque aparentemente el valor es sólido. La historia de los mercados bursátiles por desgracia está llena de grandes empresas con cuentas maquilladas (¿les suenan de algo Orange County, el anteriormente referido Barings, Long Term Capital Management, Enron, Worldcom, Tyco, Parmalat…?) que luego han quebrado haciendo perder el dinero a todos los inversores. Y por supuesto en todos esos casos había unos equipos de analistas muy bien formados en las mejores universidades que recomendaban comprar esos valores con precios objetivo atractivos que hacían confiar en los valores y casi casarse con ellos, sin saber exactamente lo que se cocía detrás. No en vano hasta hace unos días algunos bancos y casas de valores daban precios objetivo de Popular de entre 3 y 6 €. Como siempre confíe en su propio análisis y su estrategia, y si la cosa no va según lo previsto, cierre posiciones. Más vale una pequeña pérdida a tiempo que la pérdida de todo el capital. Al fin y al cabo esa es la clave del control del riesgo.

 

Saludos,
X-Trader

PD: Si les apetece comentar sobre este tema en el Foro tenemos un excelente hilo al respecto.