Los mercados están siempre en continua mutación, pero la entrada en escena de modelos de inteligencia artificial en los mercados puede suponer una nueva vuelta de tuerca en su forma de comportarse. ¿Por qué digo esto? Porque empieza a haber compañías que trabajan con este tipo de modelos y cuyas intenciones son ciertamente sospechosas. Y no estoy hablando del omnipresente trading de alta frecuencia sino de algo mucho más sofisticado y potente. 

Veamos por ejemplo el caso de Kalbon y su fundador, John Michael Fitzpatrick, sobre el que no hay precisamente mucha información en la Red. El proyecto de este hombre no es ni más ni menos que montar un supercomputador con una capacidad de proceso de un exaflop, esto es, un quintillón de FLOPS (operaciones de coma flotante por segundo) lo que supone entre 10 y 18 veces la potencia de las máquinas más potentes actualmente. El coste de un ordenador con esas características es de 50.000 millones de dólares y estará ubicado en Oregón, siendo su consumo energético de 1 gigavatio. Pues bien, ¿saben para qué la quiere? Para implementar sistemas de modelado dinámico en tiempo real y ganar dinero en Forex, posiblemente modificando el comportamiento de este mercado. El capital que espera reunir para empezar a operar es de 200.000 millones de dólares.

De llevarse a cabo este proyecto, nos enfrentaríamos a un claro conflicto de intereses ya que tendríamos a una entidad privada beneficiándose de la manipulación de un mercado sin generar un beneficio social. No en vano EEUU contaría con el ordenador más potente del mundo y en lugar de usarlo para encontrar una cura para el cáncer lo estaría usando para manipular el mercado. Sin duda preocupante aunque creo que es un proyecto tan complejo que difícilmente llegará muy lejos. De todos modos, por si no se creen esta historia, pueden oir al propio Fitzpatrick contando su proyecto en el podcast que está disponible en http://www.hpcwire.com/soundbite/meet-man-building-2014-exascale-computer/

Por si esto fuera poco, tenemos otra compañía de la que muy probablemente se oiga hablar también en el futuro. Se trata de Aydia, empresa con sede en Hong Kong y fundada por el visionario Ben Goertzel, una especie de genio en el terreno de la inteligencia artificial. Tal y como señala en su página web, el objetivo de la compañía es "desarrollar tecnología vanguardista basada en inteligencia artificial con el fin de identificar patrones y predecir los movimientos de precios en los mercados financieros". Goertzel también es el padre de la fundación OpenCog, cuyo principal objetivo es crear una máquina que piense de forma autónoma. 

Lo que hace especial a Aydia es que aplica inteligencia artificial no solo a la identificación de señales de compra y venta, sino que además va ajustando y evolucionando los algoritmos de predicción en tiempo real a medida que recibe datos de mercado. De esta forma los sistemas de Aydia imitan el comportamiento humano, haciéndose más inteligentes y eficaces a medida que aprenden del comportamiento del mercado. Esto supone una innovación ya que tradicionalmente los sistemas de trading algorítmico basados en inteligencia artificial solían funcionar bien a corto plazo pero se quedaban rápidamente obsoletos en el largo plazo ya que no son capaces de evolucionar. Sin embargo lo que propone Ben Goertzel en su libro Artificial General Intelligence es precisamente construir modelos de inteligencia que superen a la de los humanos en lo que se ha dado en denominar Inteligencia General Artificial. Si desean profundizar en este terreno otro libro que puede servir como introducción a este tema es Intelligent Trading Systems de Martinsky 

Tras escribir este artículo me ha venido a la mente como en los años 80 la ventaja la tenían los que usaban en los pits la fórmula de Black-Scholes para valorar opciones. Ahora la ventaja la tienen aquellos que desarrollan modelos altamente sofisticados y cuya potencia de cálculo es enorme. Realmente nada ha cambiado, los innovadores se llevan el gato al agua. El problema es que esta carrera armamentística se está acelerando a marchas forzadas y puede tener consecuencias inesperadas sobre la economía real, salvo que los reguladores se los tomen en serio y vigilen estos proyectos de cerca.

 

Saludos,
X-Trader