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| por X-Trader | |
| 27/10/2006 | |
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Página 2 de 2 -Después de los típicos preámbulos de presentación, el amable señor comenzó a explicarme las bondades del producto financiero que estaba batiendo todos los records; el capital estaba garantizado a cinco años (ya empezamos perdiendo pensé), la comisión de gestión era de un dos por ciento anual (seguimos perdiendo) y la comisión por beneficios era del treinta por ciento sobre la posible revalorización media de una cesta de índices, algo que se me antojaba imposible. En resumen que ellos ganaban siempre y yo tenía pocas posibilidades de ganar y con el gancho del término “garantizamos el capital en cinco años”, todo el mundo había picado, lo que demuestra la poca educación financiera de toda la gente que había entrado en ese producto (cientos de miles de personas). -¿Por qué dices esto? –preguntó la visita. -¿Eras uno de ellos? –contestó Roberto a la “gallega”. -Sí, claro. -¡Jajaja! -No te rías. -Perdón, te lo explicaré. -Eso espero. -¿Por qué digo que si me garantizan el capital en cinco años ya empiezo perdiendo con esa inversión? Primer aspecto: supongamos que invierto 6000 euros, si la inflación se mantiene como ahora, es decir sobre el 4% anual, el solo hecho de que me garanticen el capital a cinco años supone una pérdida en mi poder adquisitivo de un veinte por ciento, demasiada pérdida. Segundo aspecto: si me cobran una comisión de gestión del 2% anual, pase lo que pase gane o pierda, en cinco años habré perdido otro diez por ciento adicional. Tercer aspecto: ¿cuánto tendrá que ganar esa media de índices, imposible ya que para el banco esto no es lo importante, para recuperar mi 30% de pérdida teniendo en cuenta que el banco se llevará 30% de esa, imposible repito, revalorización? Cuarto y último: observa que el banco ingresa la comisión de gestión ganes o pierdas, es decir que le importa más captar capital, sobre el que cobra una jugosa comisión, haciendo una gestión pasiva que realizarla activa e intentar hacer ganar a sus clientes. -¿Qué es eso de gestión activa y pasiva? -Paciencia, tarjeta 12: fondos de inversión, acciones y “hedge funds” o fondos de cobertura. -¡Buf!, suena complicado. -No te preocupes, verás que nos lo quieren hacer complicado, mantener a la masa sin conocimiento pero conseguiré culturizarte financieramente aunque sea lo último que haga este fin de semana. -A eso he venido, humilde, sabiendo que no sé absolutamente nada y que quiero que me ayudes a mejorar con el objetivo de cambiar mi vida, emprender un nuevo camino e intentar conseguir la independencia financiera. -Ese es mi objetivo y mi misión es enseñarte lo que sé. -¿Como terminó la historia del banco? -Cuando el bancario de la oficina de la entidad financiera de Toledo acabó su exposición, me transforme, cosa que hacía tiempo que estaba deseando ya que me cuesta mucho hacer que no sé de algo cuando domino el tema, y le dije: Imagino que si el fondo es de renta variable española principalmente estará indexado al Ibex 35 (índice de referencia en España). -Sí señor –contestó él, ufano, creyendo que dominaba la situación. -Entonces si el Ibex 35 sube el primer año un treinta por ciento, mi fondo subirá también un veinte por ciento más o menos (lógicamente menos que el índice por el efecto de las comisiones que nos cobra la gestora del fondo perteneciente al banco). -Quizás un poco más. -Y si el Ibex 35 cae un treinta por ciento, mi fondo caerá un veinte por ciento, ¿no? -Sí, tenemos buenos gestores y en este último supuesto habríamos batido al mercado… -…que es lo que usted me diría si yo viniese preocupado por esa hipotética pérdida del veinte por ciento, ¿no es así? -Sí es así. Entonces llegó mi momento: -Y si son tan buenos gestores… ¿Por qué no se han cubierto con futuros? -¡Eh!, bueno,….-balbuceó mi interlocutor que iba poniéndose pálido por momentos. Aquel señor no tenía ni idea de que eran los futuros, como funcionaban ni que era aquello de cubrirse, técnicamente denominado cobertura. -Si no le importa quisiera hablar con el director de la oficina –le dije. Saltó de su confortable sillón y, como alma que lleva el diablo, se dirigió al despacho de su superior para comunicarle que estaba atendiendo a un cliente extremadamente “peligroso”. Al final y a regañadientes, ya que pude ver toda la escena desde dónde me encontraba sentado, vino el director, que tampoco sabía de qué iba aquello de los futuros pero que no obstante intentó convencerme, sin ningún argumento, de que olvidase lo de los futuros, que aquello era muy peligroso y para inversores muy sofisticados. Todavía no entiendo qué quiso decir con aquello de inversores sofisticados ya que creo que ni él sabía que estaba diciendo. Salí del banco dejándoles un sabor ciertamente agridulce." © 2006 Aitor Zárate Para más información, podeís visitar http://www.cambiodevida.info/ Un saludo
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