Y finalmente Bernanke hizo publico su plan para salvar al mundo! La verdad es que no fue nada del otro mundo tal y como esperaba, algunos ingenuos esperaban un nuevo QE3 pero vista su eficacia sobre el crecimiento de la economía, no había demasiadas probabilidades de que se llevara a cabo. En su lugar la Fed anunció la Operación Twist, un plan mediante el que canjeará 400.000 millones de dólares de deuda a corto plazo por deuda de más largo plazo. Para ello, venderá notas de vencimiento a tres años y usará esos ingresos para comprar bonos de seis a 30 años. Como anécdota, el nombre de la operación procede del baile inventado por Chubby Checker en los años 60 y es que ya la Fed por aquella época realizó una operación similar.

Dicho esto, muchos de Vds. se preguntarán qué demonios significa esta operación en la práctica. Bueno, de alguna forma lo que está haciendo la Fed es intentar controlar la curva de tipos en todos los vencimientos. De hecho entre 1961 y 1965 la Fed trató de aplanar la curva de tipos reduciendo los tipos a largo plazo para frenar la recesión a la vez que subía los tipos a corto plazo para frenar el déficit en la balanza de pagos estadounidense. Lógicamente la situación y las condiciones actuales eran muy diferentes de las de entonces, sobre todo si tenemos en cuenta que en aquella época estaba vigente el acuerdo de Bretton Woods por el cual los tipos de cambio estaban fijados de antemano frente al dólar estadounidense, el cual a su vez estaba referenciado al oro.

La operación fue abandonada en 1965 y las conclusiones posteriores fueron que, aparentemente, la cosa había funcionado ya que la curva efectivamente se aplanó. Sin embargo, un estudio realizado en 1966 por Modigliani y Sutch demostró que el impacto en el aplanamiento de la curva de tipos provocado por esta operación fue marginal, reduciendo los spreads entre los diferentes plazos entre 10 y 20 puntos básicos como mucho. En realidad la recuperación de la economía estadounidense de aquel periodo se debió a otras medidas tales como la denominada Regulación Q.

Es más: en un working paper titulado Monetary Policy Alternatives at the Zero Bound: An Empirical Assessment los autores concluyen que "la Operación Twist no ofrecía evidencia suficiente en ninguna dirección sobre los posibles efectos de los cambios en la composición del balance de un banco central". ¿Y saben quiénes son los autores de ese paper? Vincent R. Reinhart, Brian P. Sack y ¡oh sorpresa!, Ben S. Bernanke.

Es decir, el actual presidente de la Reserva Federal decía en 2004 que la operación Twist no funcionó y además añade que posiblemente fue porque no tuvo el tamaño suficiente!!! De ahí que el programa de los años 60 destinara 8.000 millones de dólares y el anunciado ayer cuente con nada menos que 400.000 millones. Dicho esto así, parecemos conejillos de Indias de Bernanke!

La cuestión es: ¿funcionará esta medida? Bueno, Bernanke lógicamente piensa que sí, pero personalmente diría que Bernanke está desesperado y se la juega. Recordemos el fracaso de los programas QE1 y QE2: estos programas no contribuyeron a una mejora de la economía pero es que tampoco provocaron una fuerte subida de la inflación, tal y como cabría esperar cuando el mercado se inunda de liquidez. ¿Motivo? Los bancos no prestaban y siguen sin hacerlo.

Con la Operación Twist no creo que se consiga mucho más: en lugar de estimular a la economía, lo más probable es que logre abaratar algo la financiación a largo plazo y ponga algo de orden en el mercado hipotecario; pero poco más. Y es que me temo que Bernanke no se entera: mientras que los precios en el mercado inmobiliario no se recuperen, los bancos no volverán a prestar. O lo que es lo mismo: hasta que el estallido de la burbuja inmobiliaria no amaine, me temo que las medidas de la Fed serán inútiles, porque como bien explica Stiglitz en sus artículos es el racionamiento del crédito el que explica el comportamiento del ciclo de negocios. Y eso amigos, sólo queda en manos de los bancos.


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