Artículo publicado en el número de la revista TRADERS' de enero de 2016 (páginas 52-55). Regístrate en www.traders-mag.es de manera completamente gratuita para acceder a más artículos como este.

 

Estudio del Indicador Vortex

Localizando los puntos de cambio de tendencia


Existe un consenso general en considerar, como uno de los métodos más efectivos para detectar la dirección de la tendencia, el estudio del movimiento direccional de J. Welles Wilder (planteado en su libro New Concepts In Technical Trading Systems). Después de todo, dicha herramienta se viene utilizando desde principios de los años ochenta. No obstante, encontramos nuevas propuestas dentro de esta parcela que plantean conceptos alternativos, tal y como sucede con el indicador Vortex de Etienne Botes y Douglas Siepman. A continuación, analizaremos y plantearemos la utilidad de la información que  nos proporciona.


Acerca del Indicador Vortex
Aunque el indicador Vortex utiliza la idea de J.Welles Wilder como concepto base, en realidad, los autores usaron un ámbito ajeno al mundo bursátil como fuente de inspiración; en concreto, el estudio sobre fluidos desarrollado por Viktor Schauberger. En sus experimentos, el famoso inventor trataba de comparar el comportamiento de los remolinos de agua al fluir sobre elementos naturales y sobre ámbitos artificiales. El resultado de dicha comparación sirvió a los creadores del indicador para desarrollar su idea (de ahí el nombre Vortex, de vórtice en inglés, dado al indicador).

Según Botes y Siepman, los remolinos que forman los fluidos tienen su equivalencia en el mercado: haciendo una analogía, el flujo del mercado representaría a los ríos o medios por lo que trascurre el agua, y la formación de los remolinos quedaría representada por los giros que se producen entre los precios más altos y los precios más bajos entre barras consecutivas. Para ello, bastaría con conectar, con líneas imaginarias, los máximos y mínimos de las barras que se van generando (ver figura 1).

La analogía es interesante si pensamos en cómo actúan las corrientes de agua. Imaginemos cómo es una zona muy turbulenta dentro de un río: en dicha zona, convergen distintas corrientes en sentidos opuestos, lo que da lugar a los remolinos. En la Bolsa, esta situación se presenta cuando el mercado es muy volátil y no existe tendencia concreta. Es decir, se va a producir una igualdad de fuerzas alcistas y bajistas, y como consecuencia, la formación reiterativa de mínimos crecientes y de máximos decrecientes.

En el lado opuesto, tenemos las etapas de un río en las que sólo existe una corriente dominante: cuando el agua está en calma, apenas aparecen estos vórtices. En el mercado, si existe una tendencia clara, el número de cruces entre mínimos crecientes y máximos decrecientes será notablemente menor.

Por tanto, puede resultar interesante estudiar el funcionamiento del indicador Vortex. Veamos a continuación cómo se construye para posteriormente analizar las ventajas e inconvenientes de su uso.

Cálculo del indicador
Hemos dejado claro que el indicador se calcula comparando la relación existente entre los máximos y mínimos del día actual con respecto al día anterior (suponiendo un gráfico diario). Concretemos éste proceso:

  • Primero, calculamos la distancia entre el máximo actual y el mínimo anterior (en valores absolutos). Llamaremos a ésta distancia vmplus.
  • Segundo, calculamos la distancia entre el mínimo actual y el máximo anterior (también en valores absolutos). Llamaremos a ésta distancia mminus.
  • Tercero, repetimos este proceso para las últimas n barras (siendo n un periodo parametrizable).
  • A continuación, y en cuarto lugar, se suman por un lado las distancias vmplus y por otro lado las distancias mmminus.
  • En quinto lugar, obtenemos la sumatoria del Rango Verdadero (True Range) para las últimas n barras.
  • Finalmente, con esta información registramos los datos necesarios para calcular lo que consideraremos como los remolinos alcistas (Upward Vortex) y los remolinos bajistas (Downward Vortex).


Quedaría del siguiente modo:





Como ocurre con cualquier herramienta de análisis, en función del número de sesiones (barras) que consideremos, el resultado obtenido será a más largo o a más corto plazo.

El periodo propuesto por los autores para un gráfico diario es de 14 sesiones, puesto que es el mismo periodo que utiliza Wilder en sus estudios. También indican que es recomendable aumentar el periodo de estudio conforme menor sea la compresión temporal (por ejemplo, sobre un gráfico de 5 minutos, interesa aplicar un Vortex de 34 a 55 periodos).

En la figura 2 tenemos un ejemplo del funcionamiento del Vortex Indicator (14) sobre un gráfico diario del futuro del Gas. Cuando el VI positivo es notablemente mayor que el VI negativo (punto A), el mercado es claramente alcista. Si ocurre al revés, con el VI negativo muy superior al VI positivo, el mercado es claramente bajista (zona del punto C). Pero si la diferencia entre los VI es pequeña, el sentimiento del mercado no está tan claro (como ocurre en la zona del punto B).


Inconvenientes en el uso de la herramienta
Ya hemos dicho que el principio de éste instrumento de análisis es el estudio del movimiento direccional. Al igual que ocurre con el indicador de Wilder, el principal problema de utilizar el Vortex, como método de detección de tendencias, resulta ser una herramienta especialmente sensible a los movimientos bruscos del mercado. Esto quiere decir que también se verá afectado por los movimientos de rebote o pullbacks, considerándolos como cambios de tendencia cuando aún no lo son. En el mismo gráfico 2 tenemos un ejemplo de esto, cuando a mediados de enero de 2015 se produce un falso ataque alcista que provoca un nuevo giro entre las dos líneas VI. Si nos fijamos en este mismo caso, vemos cómo pese al cruce entre las líneas, el VI positivo no llega a alejarse del negativo, terminando nuevamente por volverse a cruzar y recuperando el VI bajista la distancia respecto a su opuesto. Partiendo de esto, podemos suponer que una estrategia a seguir consistiría en esperar a que se produzca cierto distanciamiento entre los dos vórtices. Si lo pensamos, a esta misma conclusión llegó Wilder al incluir el indicador ADX a su estudio de la direccionalidad: es decir, filtrar los cruces entre los movimientos alcistas y bajistas hasta que exista una clara ventaja de uno respecto al otro.

Obviamente, esto afecta a la capacidad de reacción de la herramienta para detectar los cambios de dirección: cuánto más tardemos en actuar al observar uno de estos giros, peor será el momento de entrada. Esta decisión por tanto dependerá del perfil de inversor en el que nos encontremos y nuestra capacidad para asumir un nivel menor o mayor de riesgo.


Cálculo de la distancia entre VI+ y VI-
Dicho esto, volvamos a la idea de esperar a una distancia determinada. Lo primero será calcular dicha distancia. A fin de analizar los datos normalizados (y que no tengan que variar en base al subyacente), estudiamos la diferencia entre los VI porcentualmente y en valor absoluto.


Donde MaxDiff sería la distancia máxima obtenida en un intervalo n. Los resultados arrojados por esta función oscilarán entre 0 y 100, de modo que cuanto más se aproximen a 100, mayor será el incremento obtenido, mientras que por el contrario, cuanto más cerca esté el valor de VDif de cero, querrá decir que la diferencia entre los VI no es lo suficientemente aceptable.

El porcentaje de crecimiento que determine el punto de inflexión dependerá del riesgo que queramos asumir. Por defecto, vamos a considerar que un aumento, de al menos el 25% del crecimiento mayor, es una cantidad suficientemente relevante. En el gráfico 3 vemos cómo quedaría representado sobre el mismo instrumento que hemos visto anteriormente. También hemos añadido el Movimiento Direccional de Wilder para poder comparar ambos indicadores. En lo que respecta al Vortex, las zonas de mayor incertidumbre quedan situadas por debajo del nivel mínimo exigido, cumpliendo lo que buscábamos de filtrar los cruces no consolidados.


Como ejemplo de lo que comentábamos acerca del riesgo, el movimiento bajista iniciado en septiembre tarda en quedar confirmado (no lo hace hasta el 1 de octubre), pero como señalábamos, es un inconveniente que hay que asumir si queremos esperar a que quede clara la tendencia. Pese a ello, también podemos decir que se anticipa a la señal dada por el Direccional de Wilder, el cual no cambia hasta el 26 de octubre, estando la caída muy avanzada.

Conclusiones
Hemos observado que  una estrategia que utilice como fundamento el indicador Vortex consistiría en esperar a la consolidación de uno de los movimientos (alcista o bajista) cuando la distancia entre ambos VI sea, de al menos, el 25% del incremento máximo de un rango determinado.

Los autores, Botes y Siepman, plantearon su propia idea de trading basada en el Vortex, la cual difiere respecto a lo visto en este artículo: en su caso, el punto de señal lo determinaría directamente los momentos de cruce. A partir de ahí, si el cruce dado es alcista (VI positivo superior al VI negativo), colocaríamos una orden stop en el máximo de la barra de cruce. La señal para ir a cortos sería en el mínimo de la barra de un cruce bajista (VI negativo superior al VI positivo).

Cabe mencionar que el indicador Vortex está disponible en la plataforma Visual Chart 6, la cual hemos utilizado como fuente para nuestros ejemplos.

 

Referencias
Etienne Botes And Douglas Siepman (2010) The Vortex Indicator. Technical Analysis of Stock & Commodities.

J. Welles Wilder (1978). New Concepts In Technical Trading Systems. Trend Research.


 



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