En las últimas semanas se han conocido algunos detalles de un plan para gravar la compra-venta de activos financieros y no son buenas noticias para los traders. Si bien el tipo de gravamen propuesto es tan sólo del 0.25% del valor de las operaciones realizadas, podría suponer un elevado coste para traders intradía que realicen muchas operaciones. Imaginen el caso de un trader de futuros que con sus operaciones hubiera movido un volumen equivalente a 10 millones de dólares; en ese caso, a final de año, deberá pagar 50.000 dólares independientemente de si ha ganado o ha perdido. De esta forma, dicho impuesto a un trader particular con 25.000 dólares en la cuenta le supondría tener que dejar de operar y abandonar el negocio. La aplicación del impuesto estaría prevista para todo tipo de activos financieros, incluyendo acciones, opciones y futuros. De llevarse a cabo supondría el final de la mayor parte de brokers así como de la industria asociada: datos en tiempo real, sistemas, cursos, etc.

La propuesta de este nuevo impuesto apareció ya en el otoño de 2008, dentro del primer paquete de medidas del primer Troubled Asset Relief Program (TARP); sin embargo, en ese momento la propuesta no tuvo demasiado éxito y tampoco los medios le prestaron demasiada atención. Para justificar dicha propuesta, se señalaban los siguientes argumentos:

  • El plan de 700 billones de dólares sirve para proteger a los inversores de Wall Street; por tanto, los propios inversores son los que deben pagar por esta inyección de dinero que aportan los contribuyentes.
  • La mejor forma de llevar el plan a la práctica es aplicando un impuesto por las operaciones, el cual tendrá un impacto insignificante sobre el inversor medio.
  • El impuesto se aplicaría a las operaciones de compra y venta de acciones, opciones y futuros y sería del 0.25%. Con ello podrían obtenerse 150 billones de dólares al año.
  • EEUU ya aplicó un impuesto de este tipo entre 1914 y 1966; el tipo de gravamen era inicialmente del 0.20%, pero se duplicó después del crack de 1929. En Reino Unido actualmente se aplica un impuesto del 0.50% (el conocido como Stamp Duty; curiosamente hace dos años y medio se pidió a Gordon Brown que lo eliminara para hacer más competitiva a la London Stock Exchange).
  • La SEC ya aplica un pequeño impuesto a las operaciones para cubrir sus costes de funcionamiento por lo que no sería complicado aplicar un impuesto adicional.


El principal defensor de este impuesto es el economista Dean Baker, co-director del Center for Economic and Policy Research, enemigo declarado de la especulación financiera, a la cual responsabiliza de la situación actual, y muy crítico con la política llevada a cabo por Henry Paulson y la administración Bush. Este experto en Macroeconomía señala en su blog, Beat the Press, que el trading debe ser tratado de forma similar a las apuestas de casino, por lo que debería ser gravado con impuestos a fin de frenar la especulación y contribuir a llenar las arcas del Tesoro.

El problema es que aplicar un impuesto al trading lo equipara al tabaco, el alcohol o el juego. Pero en realidad el trading no tiene nada que ver con ello sino todo lo contrario: los traders cumplen la misión esencial de proporcionar liquidez al sistema de tal forma que aquellos inversores con una perspectiva de más largo plazo puedan encontrar contrapartida para sus operaciones; de hecho, muchos traders intradía compran cuando el mercado baja y venden cuando el mercado sube contribuyendo a estabilizar el mercado.

Evidentemente aunque se vuelva a presentar la propuesta, no será sencillo hacer que se apruebe la medida estando todo el lobby financiero de Wall Street en contra. Y aunque saliera adelante seguramente el objetivo que pretende (engordar las arcas del Estado) no se lograría. Glenn Hubbard de la Universidad de Columbia apunta los motivos por los que este impuesto seguramente terminaría siendo un fracaso: por un lado, sería un esquema impositivo complejo de implementar; la respuesta de los traders seguramente sería dejar de operar por lo que la recaudación no sería tan grande como se espera; los mercados financieros estadounidenses dejarían de ser competitivos a nivel internacional; el impuesto seria soportado de la misma forma por personas de diferentes niveles de renta lo que convertiría al impuesto en regresivo; finalmente, introducir este impuesto supondría una distorsión adicional dentro del libre mercado.

Sin embargo, a pesar de que las posibilidades de su aprobación sean remotas, lo cierto es que la opinión pública y los medios consideran a los traders culpables de la actual crisis y eso supone una presión para el gobierno. Sin ir más lejos Bob Herbert, desde su columna en el New York Times se hace eco de las ideas de Baker tratando a los traders como parásitos chupasangre, asegurando que este impuesto serviría para desincentivar la práctica de esta actividad no productiva. Y desde luego los últimos escándalos con esquemas Ponzi, con Madoff a la cabeza, no ayudan demasiado.

Esta noticia se suma a la propuesta realizada por la FINRA hace unas semanas para reducir el apalancamiento de los brokers de Forex a 1,5:1, medida que aún está por ver si se aprueba y que no afectaría a los principales dealers del sector porque están registrados en la NFA y la CFTC y no en ese organismo. Dicha medida pretende proteger a los clientes de dichos brokers pero lo que seguramente conseguirían en caso de llevarla a la práctica es penalizar a los brokers registrados en ese organismo y hacer que los clientes se vayan a negociar con brokers extranjeros.

En todo caso, parece que las reglas del juego podrían cambiar. Habrá que estar atentos...



Un saludo,
X-Trader
 

 



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