El oro. Uno de los productos que según la propaganda, es uno de los mejores productos en tiempos de inestabilidad o crisis. Yo os puedo decir que no, que en los últimos años, ha sido un negocio ruinoso. Hace muchísimos años, este preciado metal llegó a cotizar en los entornos de 850$ por onza, ¿qué le podríamos decir a aquellas personas que invirtieron sus ahorros en el metal que nunca pierde valor? No les podríamos decir nada, simplemente les podríamos dar el pésame más sentido.

Imaginemos que una persona compró oro en esos entornos y, ahora ve como el oro pelea con no perder el nivel de los 262$/onza, éste pobre señor (lo de pobre en los dos sentidos) ha visto como su segura inversión, esa inversión que le recomendaron en su banco de toda la vida, ha perdido el 70% de su valor. Pero no sólo ha perdido el 70%, seguramente perderá un poco más.

Además, por supuesto, hay que descontar el efecto de la inflación, hace 20 años por ejemplo, la inflación no estaba en los niveles actuales, un dolar de hace 20 años no es lo mismo que un dolar actual. Si descontamos el efecto de la inflación nos encontramos con que ese señor lo ha perdido todo. Un detalle: ¿Sabéis que en los últimos 50 años se ha extraido mas oro de la Tierra que en los dos mil años de historia anteriores?

A la hora de especular en los mercados una de las reglas básicas es operar en productos que estén en clara tendencia, ya sea alcista o bajista. El oro es un buen ejemplo de tendencia bajista. Debemos esperar a que rompa el nivel de 262 y se iría a 250 y después a 240 dólares por onza. Se trata de un producto muy líquido y que, como casi todas las materias primas permite operar en tendencia sin demasiados problemas. Echádle un vistazo, os lo dice un amigo.