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Es un honor para mí iniciar una serie de colaboraciones con Andrés García, creador de Tradingsys.org, una excelente web de visita obligatoria en la que se pueden encontrar auténticas joyas escritas en español sobre sistemas automáticos, analizados siempre con un cierto sentido crítico. En esta ocasión Andrés nos cede en exclusiva uno de sus artículos, en el cual se reflexiona acerca del impacto que pueden estar teniendo los sistemas automáticos sobre la volatilidad de los mercados.

Desde hace tiempo se viene observando una creciente migración del Day-Trading al Swing Trading motivada, principalmente, por el considerable estrechamiento de los rangos de volatilidad en los principales futuros sobre índices americanos y europeos. De hecho, son muy pocos los desarrolladores que actualmente se aventuran a lanzar nuevas propuestas automatizadas para la operativa intradiaria pura. Por otro lado, los futuros sobre S&P y Nasdaq, pese a su incontestable liquidez, ceden terreno ante el antaño esclerótico Russell 2000. ¿Qué está pasando?

Para responder a esta pregunta es preciso analizar un concepto que ahora está en boca numerosos seguidores de la operativa sistemática: el Effective Range (ER). Se trata de una medida simple, pero tremendamente realista, sobre las oportunidades de obtener beneficios en diferentes mercados con un rango decreciente de volatilidad intradiaria. Su fórmula es muy sencilla:

ER = ATR x Value Point.

Por ejemplo, si en el E-mini S&P el valor del punto son 50$ y el rango medio de fluctuación se sitúa actualmente en 10 puntos diarios, el beneficio máximo posible será de 500$ por sesión (excepto en los atípicos días, estadísticamente irrelevantes, en que se produce un movimiento significativo y aprovechable de ida y vuelta). Ni que decir tiene que no existe sistema alguno capaz de retener de manera consistente una cantidad que se aproxime a este nivel teórico. De hecho, un porcentaje superior al 40% sería un claro indicio de sobreoptimización o fraude manifiesto.


Así las cosas, no es de extrañar que los operadores inteligentes (...en principio –y gracias a Malkiel– todos) busquen la manera de expandir el ER aplicando nuevas estrategias o migrando a otros mercados.

Antes de decantarnos por alguna alternativa veamos, ayudados por bonitos gráficos, como está la situación.


Para empezar, contemplemos el progresivo deterioro del Effective Range en el E-mini S&P durante la última década:

Los afortunados poseedores de estrategias intradiarias capaces de sacar al menos un 20% del ER, vivieron su época dorada entre los años 1998 y 2002. Posiblemente, durante todo el 2003 y buena parte del 2004 asumieron disciplinadamente sus menguantes beneficios y su creciente drawdown en la esperanza de tiempos mejores.

Hacia la segunda mitad del 2004 muchos de ellos abandonaron el ruedo con heridas difíciles de restañar o, en el mejor de los casos, reflexionaron sobre el cambio de escenario y buscaron alternativas más prometedoras.

...El célebre aforismo de que la vida media de un day-trader no pasa de un año es, sin duda, aplicable a esta época.

Algunos “visionarios” volvieron con sus menguadas carteras al trading discrecional, otros comenzaron a identificar la raíz del problema y obraron en consecuencia: De hecho, durante el 2005 -y hasta hoy- el volumen del Russell 2000 no ha parado de aumentar, al tiempo que aparecían novedosas estrategias automatizadas (algunas basadas incluso en el problemático arbitraje S&P <> RL) para este índice de empresas de pequeña capitalización. 

Paralelamente, el interés de los desarrolladores y usuarios de sistemas se ha ido diversificando hacia el Forex, los sistemas sobre acciones y los mercados de materias primas; los cuales, por diferentes motivos, constituyen aún el último refugio de esta modalidad de trading. ¿Por cuánto tiempo? ...Quien sabe. La “trilladora mecánica” no deja de aplanar los mercados a un ritmo creciente y, por el ventanuco de las “profit opportunities”, apenas pasa un errático hilillo de luz.