Teóricamente los bancos europeos no tenían mucho dinero en las titulizaciones de las hipotecas subprime estadounidenses. Y sin embargo de repente todos, incluso en España, han necesitado un rescate, por qué? Tal y como comentábamos en el artículo Un Momento Histórico, la venta de credit default swaps (CDS) por parte de AIG explica gran parte de esta historia, aunque por algún extraño motivo en los medios de comunicación nadie lo comenta.

Antes de la crisis, AIG se hinchó a vender CDS, instrumentos financieros utilizados como una forma de protección de los prestamistas ante quiebras de prestatarios. Pues bien, muchos de los compradores de CDS fueron bancos europeos siendo el valor del volumen total de CDS contratados de 426 billones de dólares. Sin embargo, y aquí es donde empieza lo gracioso, los bancos europeos no los compraron para protegerse de ninguna quiebra... sino para saltarse los requisitos de capital exigidos por los entes reguladores.

Tal y como establecen los Acuerdos de Basilea, todos los bancos que actúen como prestamistas deben reservar capital para cubrir pérdidas potenciales. Pero si el banco compraba CDS daba a entender que todo el riesgo estaba cubierto o, mejor dicho, que había sido traspasado a otra entidad como AIG por lo que así conseguían reducir los requisitos de liquidez. Con todo este dinero sobrante, se dedicaban a dar más préstamos por lo que la jugada era redonda: compro CDS, el regulador me los admite como una cobertura frente al riesgo y con el dinero que me sobra vuelvo a hacer negocio. Ya estaba lista la espiral letal. Entre los bancos que más trampas hicieron están Dexia y Fortis; ambos bancos tenían incluso el valor de afirmar en los informes anuales de 2007 que el uso de CDS les permitía liberar capital que de otra forma estaría regulado.

Por supuesto, en el momento que AIG quebró porque no pudo hacer frente a todos los pagos de los CDS que había vendido, los accionistas de la entidad estadounidense empezaron a presionar para que se deshicieran de todos los CDS que le quedaran. Y entonces todos los bancos europeos se encontraron de un día para otro con un incremento brutal de sus necesidades de liquidez para cubrirse de posibles pérdidas derivadas de los préstamos concedidos. Y miren que lo advirtió la propia AIG un año antes en una conference call: el nivel de liquidez que debía reservar el banco por cada préstamo se reducía al 1,6% del nominal frente al 8% que debería utilizar si no tuviera CDS en su cartera. Curiosamente esto no le parecía a nadie peligroso...

Claro que no toda la culpa la tiene AIG: Primus Guaranty ayudó a unos cuantos bancos a hacer la misma jugada, entre ellos a Kaupthing, uno de los mayores bancos islandeses, así como a Lehman Brothers; y Radian Group vendía swaps que eran "respetuosos con Basilea". Pero AIG tenía una gran ventaja sobre muchos otros y es que tenía una elevada calificación crediticia lo que le permitió cerrar acuerdos con muy poco dinero. Por supuesto, tras los sucesos del 15 de Septiembre (quiebra de Lehman Brothers, rebaja de la calificación crediticia de AIG y rescate de la Fed para evitar el colapso del sistema) AIG ya no vende CDS. Pero queda claro que su ética para los negocios no existe, ya que después de estar a punto de hundir el sistema financiero mundial, sus directivos se fueron a pasar una semana a un lujoso hotel en California por medio millón de dólares. Está claro que después de la cumbre del G-20 lo más probable es que se instaure una nueva forma de control bancario, cosa que desde luego falta hace.

Un saludo,
X-Trader


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