Si bien el asunto lleva coleando desde el pasado mes de Agosto (incluso salió en la revista Wired), no ha sido hasta ahora cuando los medios se han hecho eco del suceso, coincidiendo con el comienzo del juicio a dos noruegos que supieron saltarse las normas del juego... o quizás jugaron con las mismas reglas que los que ganan dinero. El caso es que esta semana se han sentando en el banquillo de los juzgados de Oslo Sven-Egil Larsen y Peder Veiby, dos traders particulares noruegos acusados de fraude y violación de la normativa vigente manipulando precios de mercado entre Noviembre de 2007 y Marzo de 2008 en la Bolsa de Oslo. El problema es que la acusación la realiza... un robot de trading!!! Claro que el robot es propiedad de Timber Hill (sí, la compañía matriz de Interactive Brokers), por lo que la maquinita cuenta con el respaldo de un excelente abogado y un grupo de expertos del mercado de acciones noruego. Sin embargo, la acusación no ha presentado ni un sólo testigo de Timber Hill, algo cuanto menos curioso. Tampoco la Bolsa de Oslo ha cancelado las operaciones realizadas por estos traders

Según la acusación, Sven y Peder lanzaron cerca de 2.200 órdenes al mercado distorsionando la oferta y demanda reales del mercado. Resulta evidente que su objetivo no era ése, sino engañar a un robot programado por Timber Hill para lograr que cotizara precios mejores de lo habitual en acciones poco líquidas. O mejor dicho, se trataba de ser más listo que el robot. De hecho el propio Sven se defiende de la acusación alegando que "o el robot era muy, muy estúpido, o lo era la persona que lo programó". En definitiva, Sven y Peder encontraron una ineficiencia en el sistema y simplemente la explotaron; por ello niegan haber realizado cualquier tipo de manipulación de mercado. De hecho ningún otro robot resultó dañado en ese periodo :).

Asimismo, estos traders reconocen que seguramente han debido de ganar dinero con la estrategia (se estima que Peder ganó algo más de 40.000$ y Sven en torno a 26.000), si bien en ocasiones tuvieron pérdidas debido a que otros agentes del mercado también habían detectado la ineficiencia y tendían a neutralizar su ventaja; en particular, entre sí ya que ambos traders afirman no conocerse antes del juicio. La estrategia que utilizaban era realmente sencilla: tras estudiar el comportamiento de varias acciones descubrieron la pauta del robot; después no tenían más que comprar una gran cantidad de acciones a un precio limitado para luego ir realizando compras a precios cada vez más altos. Automáticamente el robot de Timber Hill reaccionaba subiendo la horquilla cotizada para las acciones y los traders cerraban sus posiciones vendiendo las acciones con ganancias. Por supuesto, el patrón también funcionaba posicionándose con ventas en corto.

Ahora el juez deberá decidir si hubo realmente delito o no; o si el robot estaba tan mal programado que fue él quien distorsionó el mercado. No obstante, aparte de lo surrealista del caso y del revuelo que se ha armado en torno a estos traders, lo más gracioso es que este tipo de operaciones sucede todos los días en los mercados de acciones de EEUU. Básicamente se trata de robots que buscan empujar el precio de compra o venta en una determinada dirección sin intención alguna de cruzar una orden o enviando una señal falsa de en qué lado se encuentra la mayor parte del volumen. Parece ser que si lo hacen máquinas y ganan millones no pasa nada, pero si son humanos van directos a la cárcel. Quizás sea porque las máquinas proveen liquidez al mercado y los humanos no... o será porque los que diseñan los robots no son traders particulares???


Saludos,
X-Trader

ARTÍCULOS RELACIONADOS
El Hacker Que Quiso Ser Trader
El Hacker Que Quiso Ser Trader II
El Hacker Que Quiso Ser Trader IV



Si te ha gustado este articulo, ¡compártelo en redes!