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Retrato de un Trader IV: El Mercado Más Absurdo

Nunca se sabe cuándo el mercado va a darte la mejor operación de tu vida. Ni cuándo va a convertirse en la trampa más cara que hayas pisado.

TLRY: La Jugada del Maestro

Corría el 19 de septiembre de 2018 en la mesa de Occidental Group. Charlie tenía varios tickers en el radar con un denominador común: todas eran Pot Stocks.

Después de años desaparecidas del mapa, las acciones del cannabis habían vuelto con una fuerza brutal, ahora cotizando en el NASDAQ entre los peces gordos. Si en 2013 el sector cannabis era un pueblecito de agricultores, en 2018 se había transformado en una ciudad industrial con chimeneas humeando en el horizonte. La legalización había avanzado por todos los rincones de EE.UU. y Canadá, y tras la inversión de 4.000 millones de dólares de Constellation Brands en Canopy Growth Corp (CGC), cada acción del cannabis cabalgaba su propia ola de momentum.

Liderando la carga estaba Tilray (TLRY), la primera gran OPV cannábica en el NASDAQ, que debutó en julio a 17 dólares.

Ahora mismo, TLRY cotiza por encima de 200 dólares. Más de un 1.000% desde la salida a Bolsa en solo tres meses.

Esto, como era de esperar, atrae a los cortos como moscas a la miel. Circulan como buitres, advirtiendo a los inversores que estas valoraciones estratosféricas no tienen ningún sustento en los ingresos reales de las compañías. Que la burbuja va a estallar y no va a acabar bien.

Charlie sabe que los fundamentales no importan, al menos no de inmediato. El mercado reconoce los precios desajustados cuando le da la gana, no cuando tú quieres. Ser el primero en gritar «burbuja» no es un plan de trading viable. Muchas veces es mejor esperar a que la primera oleada de cortos chille de dolor. Mejor aún, esperar a la última oleada, a que los day traders que intentan pillar el techo de un movimiento parabólico también tiren la toalla.

Esa tarde, la mesa de Occidental es un campo de batalla de PnL en rojo. Todo el mundo está reventado intentando ponerse corto en TLRY.

Tilray

El jefe de mesa le advierte a Charlie que TLRY es el ticker con más pérdidas de toda la firma en ese momento, y le recomienda mantenerse alejado.

Y tiene razón. Charlie lleva 60.000 dólares en rojo, un 60% de su límite diario de pérdidas, un umbral en el que raramente se encuentra dado su instinto natural de evitar el drawdown a toda costa.

Paul, desde el chat, le dice lo mismo: que no tiene sentido seguir corto en TLRY, que está haciendo máximos pasadas las dos de la tarde, que mejor dejarlo para el día siguiente con un gap a 400 dólares.

Un compañero novato admite que le da demasiado miedo, que el spread es monstruoso y que se mueve demasiado rápido. Un trader veterano ya ha tirado la toalla: gastó todas sus balas por la mañana y tuvo que cerrar todo por encima de los máximos de apertura.

Con TLRY cerca de 300 dólares, toda la mesa ha cerrado sus cortos. Nadie se atreve. Charlie le ha dicho a su equipo que está fuera hasta el día siguiente.

Y entonces ocurre. Un tick a la baja. Muy rápido. La acción cae 20 puntos.

Charlie frunce el ceño.

Esto es. Ya está.

No piensa en el tamaño de posición. No piensa en dónde va a colocar el stop si se equivoca. Esos son problemas para después. Pulsa la tecla de venta tres veces seguidas, sin dudarlo.

Hace dos minutos le dijo a todo el mundo que no iba a tocar TLRY. Ahora tiene 10.000 acciones cortas.

Un minuto después, la acción se congela. Halt bajista.

El trader veterano estalla: «¿QUÉ COÑO? ¡TILRAY INDICANDO A 240! ¿ALGUIEN TIENE CORTOS?»

Charlie responde tranquilo: estoy corto de diez desde 280, cree que se ha acabado, no voy a cerrar la posición, solo voy a añadir.

El rebote llega hasta 260. Una ganancia potencial de 400.000 dólares se ha reducido a la mitad. La adrenalina toma el control. No hay tiempo para los nervios, ahora toca ser codicioso y conseguir la mejor puntuación de la mesa. Charlie está harto de ver a otros profesionales hacer operaciones de siete cifras mientras él se conforma con menos. Es el momento. Aquí y ahora. Cuando te reparten unas ases y puedes meter todas las fichas, las metes sin hacer preguntas.

Se lanza a por el bid en 240 dólares antes de que alguien más se le adelante.

Ahora tiene 20.000 acciones. Segundos después, nuevo halt bajista, esta vez a 222 dólares.

«Va a abrir por debajo de 200 y voy a cubrir ganando un millón de pavos.»

Y así fue. TLRY marcó mínimos en 150 dólares en el día: una corrección intradiaria del 50% en treinta minutos.

La mejor operación de Charlie hasta esa fecha. Sus compañeros de mesa, y algunos de otras mesas, se agolpan a su alrededor en la revisión post-mercado. Víctor le choca la mano al pasar. Todos quieren saber lo mismo: ¿cómo lo sabía? ¿Cómo identificó el techo y metió semejante tamaño cuando todo el mundo quería rendirse?

Charlie se encoge de hombros.

«Se acabó. Lo vi claro y fui a tope. De eso va el trading, en realidad.»

Tilray - Short Cover

Todos asintieron como si lo entendieran. Pero, ¿de verdad lo entendían? Es muy difícil de explicar con palabras en qué consiste el timing. Se puede decir que era parabólico, que estaba sobrevalorado, que los cortos habían capitulado… pero esas mismas observaciones se podían haber hecho horas antes. Es simplemente un instante forjado por una década de pantallas.

De Siete Cifras a Vivir la Vida

2018 termina con otro año de siete cifras para Charlie, y 2019 le trae 1,65 millones en beneficios, un resultado sólido aunque no espectacular.

Pero si antes el dinero era solo números parpadeando en una pantalla, ahora empieza a abrirle puertas de verdad. Las noches se llenan de fiestas, nuevas amistades y una nueva relación. Entre celebración y celebración, le regala a su madre un piso nuevo. Y para su fiel Milky, una caseta a medida digna de una serie de Netflix: climatizada, con cama viscoelástica y jardín particular. El perro de consuelo de los tiempos difíciles ahora vive mejor que la mayoría de la gente.

El sueño se ha hecho realidad. Ahora juega por los high scores, por amor al juego.

El Mercado más Volátil de la Historia

El año 2020 arranca con el mercado subiendo tranquilamente. El S&P 500 supera los 3.000 puntos y alcanza nuevos máximos como si nada pudiera detenerlo. Hay un susto con los misiles en Irán, pero el mercado se lo sacude en días. Llegan rumores de una extraña gripe en China, pero tampoco pasa nada. Charlie empieza a sentirse invencible, como si el mercado fuera indestructible. Nunca pasa nada, se dice. Todo es ruido, fake news. Con esa tranquilidad, empieza a meter sus pagos mensuales de la firma en fondos indexados, convencido de que el mercado no va a caer nunca.

TSLA publica sus primeros resultados realmente buenos y la acción vuela hasta casi los 1.000 dólares en el primer trimestre. Charlie se pierde la mayor parte de la subida por su sesgo bajista, pero aun así le saca tajada: se pone corto cerca del techo y captura una corrección del 20%. Se da por satisfecho aunque nunca del todo contento.

Luego llega marzo. Y algo empieza a no cuadrar.

El VIX comienza a trepar por encima de 40 y el SPY cae desde los máximos de 340 hasta 300. Hay un malestar en el ambiente que Charlie no termina de sacudirse. Sigue comprando caídas en su cuenta personal, convencido de que son oportunidades de compra con el cartel de «rebajas» —aunque su cerebro de trader empieza a preguntarse si no estará cogiendo un cuchillo al vuelo.

El miércoles 11 de marzo de 2020. Una fecha que cada uno recuerda a su manera. Los titulares empiezan a llover sin parar: Tom Hanks da positivo en COVID, cruceros varados en alta mar, las mascarillas aparecen en el metro de un día para otro, la NBA suspende la temporada de forma indefinida.

En Queens, Charlie tiene una fiesta en casa. Los amigos están reunidos, tomando unas copas y jugando a Mafia cuando los móviles empiezan a vibrar. Uno a uno van buscando excusas para irse. Charlie echa un vistazo a la televisión de fondo y lee el titular: «Trump declara el COVID-19 emergencia nacional.» Un amigo le pasa vídeos virales de China: gente tosiendo en la calle, gente siendo retirada a la fuerza por las autoridades.

Se acabó la fiesta.

Charlie cae en la cuenta de que la «gripe china» de hace un mes no solo es real, sino que está a punto de poner patas arriba la civilización entera. Con una mezcla de urgencia y mal cuerpo, corre al supermercado más cercano a aprovisionarse de fideos instantáneos y pienso para Milky. Después se atrinchera en casa a esperar lo peor.

Y entonces el mercado se convierte en algo que ningún trader profesional había visto antes.

Bloomberg-SPY-COVID

El primer halt bajista en el SPY fue brutal. Charlie miraba cómo se esfumaba en papel una década de ahorros, incluyendo una inversión en una empresa de viajes pre-OPV que, en el peor momento imaginable, tuvo que hacer una ampliación de capital de urgencia. Para colmo, sus padres le escribían constantemente angustiados por las pérdidas en su propia cartera, inversiones que él mismo les había recomendado.

Pero no había tiempo para lamentarse. Había que bloquear el ruido y hacer lo de siempre: tradear acciones.

Marzo de 2020: El Mes del Caos

No hubo una sola operación épica que resumiera el mes. Fue un patchwork de trades a lo largo de treinta días con el VIX por encima de 90. A veces compraba calls del SPY; otras se ponía corto en VXX; otras pillaba acciones de alta beta con desplazamientos exagerados. Algunos rebotes duraban minutos, otros horas o días.

Y luego estaban los imbalances de cierre. Una estrategia de nicho centrada en rebalanceos de índices que en un VIX de 90 cobró una dimensión completamente distinta: incluso los mega caps más líquidos empezaban a mostrar precios anómalos en los últimos cinco minutos, a veces un 3% fuera del precio de mercado.

Pero Charlie había pasado años analizando meticulosamente los datos de imbalances de cierre para extraer ventaja estadística… Bueno en realidad no fue así. Charlie simplemente vio que los mejores traders de la firma lo hacían a saco, metiendo todo su buying power en nombres de alta beta antes del cierre, y pensó: ¿y por qué no? Y se lanzó.

Si le preguntas hoy por aquel mes, no recuerda gran cosa. Fue trading en estado puro de «calor de batalla»: reaccionar al pánico, comprar con poca visibilidad sobre el riesgo, gestionar posiciones como podía dentro de sus límites. De alguna manera, sobrevivió a todo aquello moviéndose hasta varios millones de acciones al día y llevándose su parte del caos al ritmo de 3,5 millones de dólares.

Al final de mayo, Charlie acumulaba 8 millones en beneficios en el año, superando ya su mejor año de carrera anterior. La firma en su conjunto también registró su mejor año histórico.

El Verano del Rebote

El mercado empezó a recuperarse tras marzo. El gobierno americano aprobó el plan de estímulo de 2 billones de dólares, la Reserva Federal recortó tipos y las empresas tecnológicas publicaban buenos resultados. El optimismo volvió. Y con él, una nueva generación de «COVID stocks»: empresas que de la noche a la mañana se reinventaban como actores clave en vacunas, diagnósticos, tratamientos alternativos o equipos de protección.

El 28 de julio de 2020, bajo la Ley de Producción de Defensa, Kodak —sí, la empresa de las cámaras de fotos— recibió un préstamo de 765 millones de dólares para fabricar ingredientes farmacéuticos.

Todos en la mesa soltaron una carcajada.

Charlie no era hombre de opiniones fuertes sobre tickers, pero esto le pareció directamente surrealista. Víctor llevaba tiempo animándole a articular su plan de trading antes de que los setups parabólicos se desplegaran, para que sus pupilos pudieran prepararse. KODK parecía la oportunidad perfecta para demostrar en vivo cómo se vende el techo. En la reunión de la mañana —ya todo vía Discord, por el teletrabajo— anunció que si el setup cuadraba, se pondría corto de 100.000 acciones y lo bajaría hasta 5 dólares.

El día del anuncio del préstamo, KODK tocó máximos cerca de 12 dólares en la apertura antes de retroceder a 8. Un +200% en el día, potente pero modesto comparado con los movimientos de otras COVID stocks. Charlie consiguió algunos scalps menores pero no llegó a la operación grande que esperaba. Le sabía mal no haber respaldado sus palabras con un trade de altura.

Vaya, qué ganas tenía de enseñar algo gordo.

Pero en el after-hours, KODK se despertó de repente. Y superó los máximos anteriores.

A las 17:30, Trump reiteraba la noticia del préstamo sin añadir nada nuevo. Pero el simple hecho de que el presidente lo mencionara bastó para disparar KODK a 13 dólares en el afterhours. Eso la convirtió en un problema mayúsculo para los cortos al día siguiente.

Kodak Se Dispara

A la mañana siguiente, KODK abrió por encima de 20 dólares con el mercado inundado de órdenes a mercado que ignoraban el precio. Charlie sintió el pánico en la cinta y reaccionó al instante:

«¡Estoy corto!»

Entró con 50.000 acciones a 20 dólares. La acción retrocedió brevemente a 18, dándole un atisbo de esperanza, pero en minutos recuperó los máximos y le forzó a salir. La pérdida: 120.000 dólares. La cara: roja.

Se suponía que esta era su gran operación, la que había estado anunciando a su equipo. Y la había volado en minutos.

«Solo estoy pronto», se dijo, intentando convencerse.

A 27 dólares, creyó haber encontrado la entrada perfecta y metió 10.000 acciones cortas. Pero KODK no se detuvo ni un segundo y cruzó los 30 en cuestión de segundos.

No puedo cubrir en esta subida. Normalmente trader de disciplina, Charlie abandonó su playbook habitual. El dolor empezó a tomar el mando. En lugar de cortar pérdidas, se instaló en la esperanza, esa trampa mortal.

Se racionalizó la decisión: con su PnL anual, le habían ampliado el límite diario de pérdidas a 500.000 dólares. Tengo margen, pensó, como si decirlo en voz alta pudiera hacerlo verdad.

Paul le preguntó qué tal y hubo un silencio largo antes de responderle. Charlie cabalgaba toda la oleada de velas verdes, abajo varios cientos de miles de dólares, sin tener claro dónde salir. El short squeeze de KODK parecía imparable.

En la mesa, con KODK detenida por sexto halt alcista consecutivo e indicando aún más arriba en los 46 dólares, Charlie sintió una mano en el hombro. El tiempo se congela. Este es el momento que todo trader de prop teme: el jefe de mesa aparece y hay que rendir cuentas de la pesadilla que uno mismo ha creado.

«Solo avisarte, Charlie, estás cerca de tu límite de pérdidas. Si KODK llega a 70 vamos a cerrarte y liquidar la posición.»

Charlie nunca había llegado a pérdida máxima antes. Solo pensar en ello le revolvió el estómago.

KODK reabrió por encima de 45. Charlie esperó.

Subió a 50 y disparó otro halt.

Luego explotó hasta 60 dólares, pero en un pestañeo se derrumbó hasta 53. Ahí ocurrió. El cambio. La cinta giró: las ofertas empezaron a apilarse como una presa a punto de reventar. Quince segundos de «Continuous Limit State» antes del siguiente halt bajista. Hay que actuar ya.

Charlie pulsó su mega-tecla, un botón que enruta órdenes por ocho vías distintas en un solo clic, y consiguió ejecutar 30.000 acciones más. Los quince segundos se agotaron y el primer halt bajista cayó como una guillotina.

KODK reabrió a 30.

KODAK Short

Charlie respiró. Salió con una ganancia neta del día. Intentó actuar como si siempre lo hubiera tenido bajo control, pero en el fondo sabía perfectamente que había tomado decisiones de gestión de riesgo muy cuestionables.

No me puedo creer que lo haya llevado hasta ahí.

Esta operación inauguró el patrón del «gran halt bajista»: varias velas verdes para un movimiento intradiario de más del 100%, primera vela roja con halt bajista, entrar fuerte y esperar el gap del -50%. Un edge que funcionó bien durante un buen año antes de erosionarse con demasiadas señales falsas.

El Mercado más Absurdo de la Historia

Si 2020 fue la montaña rusa más salvaje que habíamos vivido como traders profesionales, 2021 fue el parque temático del disparate.

El mercado se convirtió en un mundo de FOMO donde cualquiera con una cuenta en Robinhood creía tener pase rápido a Wall Street. Los meme stocks como GME y AMC eran la atracción principal. Los grupos de Discord de pump coordinado surgían y desaparecían como atracciones averiadas. TikTok inventó al «influencer financiero», disfrazado de mascota del parque mientras recomendaba las inversiones más ridículas. Y la burbuja cripto volvió como la casa del terror: excitante, hiperbolizada e inquietantemente inestable. Los NFTs aparecieron como la tienda de souvenirs del parque: brillantes, inútiles e inexplicablemente caros.

Charlie operó en varios de esos mundos.

Primero, el Mundo SPAC. Una SPAC es una sociedad instrumental creada para captar capital mediante una OPV con el único fin de adquirir o fusionarse con una empresa privada. Sin el proceso riguroso de las OPVs tradicionales, muchas empresas privadas de segunda fila empezaron a cotizar en bolsa a base de hype y «potencial». De 59 SPACs en 2019 se pasó a 248 en 2020 y a 613 en 2021. La burbuja perfecta.

El ejemplo más icónico fue NKLA, Nikola Corporation, que prometía revolucionar el transporte con camiones eléctricos e hidrógeno. Alcanzó una valoración superior a la de Ford antes de haber fabricado un solo vehículo. Todo se desmoronó cuando salieron a la luz las acusaciones de fraude, incluyendo vídeos promocionales manipulados. ¿Quién pilló el techo en corto? Ya os lo podéis imaginar.

Nikola

Luego estaba la montaña de los Meme Stocks. Con GME y AMC no le fue especialmente bien: eran demasiado volátiles incluso para él. Pero sí acertó en los plays de simpatía que no llegaron al estrellato.

Koss Corporation (KOSS), un fabricante de auriculares en declive fundamental, se convirtió en meme stock en enero de 2021 simplemente porque alguien en Reddit dijo que era «el próximo GME» debido a su alto short interest. Subió de 3 a 127 dólares, un +4.000%. Eso es la montaña de los meme stocks para ti: incluso la tesis alcista más endeble puede llevar una acción mucho más lejos de lo que cualquier mente racional puede concebir.

KOSS Short

También siguió exprimiendo las COVID stocks del año anterior y se apuntó a los plays de vacunas, que muchos veían como el billete de salida de la pandemia. Moderna (MRNA) llegó a 497 dólares en agosto de 2021, cuadriplicándose desde principios de año, para caer un 50% antes de fin de año. La gravedad no hace excepciones.

Moderna Short

Y en el submundo de las pump-and-dump, los grupos de WhatsApp, Telegram y Discord coordinaban subidas en peniques basura con una frecuencia que en 2018 hubiera sido impensable. Lo que antes era una oportunidad al mes para el short seller de small caps ahora parecía ocurrir a diario.

Por dos años, todo el mundo en el parque ganaba dinero. Incluso los amigos no traders de Charlie presumían de ganancias del 500% en acciones que habían encontrado en grupos de WhatsApp. Las ganancias de siete cifras ya no daban el mismo subidón que antes. Quería más.

Este «quiero más» cristalizó en una reunión de toda la firma donde los directivos empezaron a animar a los traders a abrir el playbook y perseguir las operaciones más calientes. Víctor presentó al «Mago de las SPACs», un trader de la casa que llevaba siete años en la firma pero que solo había explotado en los últimos dos, acumulando retornos de 5 a 10 veces en SPACs con ventajas asimétricas. Víctor le pidió que explicara su proceso al resto de la firma y animó a todos a seguir su estrategia.

Charlie cerró 2021 con su segundo año consecutivo de PnL de ocho cifras. Pero no lo vivió como un triunfo. Estaba rodeado de traders que batían records y de amigos no traders que hacían el doble que él con acciones de grupos de WhatsApp. No le sabía a suficiente.

En enero de 2022, Charlie invitó a Paul a una fiesta de inauguración de su ático en Nueva Jersey con vistas al río Hudson. Toda la mesa de Occidental. Ambiente de ambición y codicia a raudales. Paul le preguntó: ¿y ahora qué? La respuesta de Charlie, como la del resto de la mesa, era: más.

El consenso: el mercado tenía otro 10-20% de subida, pero antes habría una corrección, y esa corrección sería otra oportunidad de compra de libro.

El Mercado que de Repente se Puso Difícil

Los traders a corto plazo no necesitan hacer grandes predicciones macroeconómicas, y por lo general no las hacen. Su ventaja viene de reaccionar a lo que está funcionando en el momento, no de apostar todo a una convicción. Pero algo empezó a cambiar en Charlie. Quizás fue la confianza de los éxitos anteriores, quizás el hype de las reuniones con la dirección: el caso es que se alejó de su estrategia habitual. En lugar de ser el que llegaba último, el que capitalizaba la capitulación como hizo con TLRY o DWAC, se quedó atrapado en posiciones grandes y de largo plazo acumuladas con tiempo.

En el primer trimestre de 2022 quedó claro que ese nuevo enfoque no funcionaba. La corrección llegó pero no hubo rebote sostenido hacia los máximos.

El mercado giró después de año y medio de subidas ininterrumpidas impulsadas por el hype pandémico, el crecimiento tech y los tipos al mínimo. Cuando el mercado amplio cae, la cadena de reacciones se lleva a todos por delante.

La cartera de SPACs de Charlie no fue una excepción. Nadie quería ya esa basura, y él se quedó con el muerto.

A finales de mayo, la realidad se impuso: FOMO World estaba cerrado. El dinero fácil había desaparecido.

Charlie tuvo que asumir las pérdidas y, lo que fue más duro, recortar sus ambiciones. Buscar nuevos máximos de PnL no era viable en un mercado de transición. Tocaba volver al scalping y al grind. Se puede hablar de su velocidad de reacción, de su reconocimiento de patrones o de su capacidad para meterse de golpe en sus mejores trades, pero al final la humildad puede que sea su mejor virtud. No va a devolver lo que ha ganado con tanto esfuerzo.

Los tiempos se pusieron feos en la mesa. Un ambiente que recordaba a los años 2011-2013, cuando todo iba mal. Moral baja, traders jóvenes cayendo como moscas.

Hubo días verdaderamente duros. En uno de ellos, Avis Budget (CAR), una empresa de alquiler de coches que no le importa a nadie, se disparó de 200 a 500 dólares en una sesión. Charlie llegó a estar en rojo más de un millón de dólares antes de rascar de vuelta hasta cerrar el día con una pérdida de 200.000. El momento más duro de su carrera. Sobrevivió.

Y después vino la disciplina desde arriba. Los traders demasiado hundidos en el hoyo tuvieron que reducir tamaño o marcharse.

Nuevas Estrategias Para Nuevos Tiempos

Adaptarse o morir.

Víctor convocó una reunión en el verano de 2022 y fue al grano: se acabó el BTFD, se acababan los plays alcistas a mansalva y se acababa de meter todo el buying power en SPACs. El Mago de las SPACs ya había recogido sus ganancias y se había ido a otro sitio. Esas estrategias ya no funcionaban y las pérdidas se acumulaban.

El único trader que seguía generando números cercanos a los de 2021 era uno de Austin al que la mayoría de la mesa nunca había conocido en persona, apodado el Rey del Cóndor. Solo se le veía en el marcador diario, encabezándolo mientras el resto de la firma naufragaba. Su estrategia: había abandonado por completo los grandes movimientos direccionales y se había pasado a vender opciones, convirtiéndose en el que vendía lotería sobrevalorada a los traders que seguían persiguiendo los monstruos de 2021.

Víctor decidió que esto podía inspirar al resto de la mesa.

«Somos traders a corto plazo, nos adaptamos. El juego ha cambiado y ha llegado la hora de entrar en el mundo del hedging exótico.»

¿Empezáis a ver el patrón? Cada vez que Víctor convoca una reunión para recomendar una nueva estrategia —ya fue así en 2018 cuando dijo que dejaran de ponerse cortos en GBTC justo en el techo, y en 2021 cuando animó a todos a meterse a fondo en SPACs justo antes del pico del mercado—, el movimiento contrario hubiera sido la apuesta ganadora.

Vender opciones en un mercado bajista y tranquilo puede parecer dinero fácil. Pero solo hace falta un momento de vulnerabilidad para que todo salte por los aires.

Y ese momento llegó cuando Bed Bath & Beyond (BBBY), un retailer que todo el mundo daba por muerto, empezó a romperse al alza en agosto. El Rey del Cóndor, confiado como siempre, se puso corto en calls fuera del dinero en tamaño grande. Pero llegó el gamma squeeze y la acción pasó de 5 a 30 dólares en una semana, convirtiendo su libro de opciones en un mar de rojo. Resultó que su famoso «hedging exótico» era simplemente venta de calls al descubierto sin ningún tipo de cobertura real.

BBBY Short Squeeze 2022

Ese día, el Rey del Cóndor volteó siete cifras en posiciones desnudas. La firma tardó en digerir los margin calls. Charlie se llevó también su propia pérdida de seis cifras, una carga más en un año ya de por sí brutal. Después de aquello, Occidental Group impuso límites de riesgo mucho más estrictos en la venta de opciones al descubierto y cerró definitivamente el capítulo del «hedging exótico» como bala de plata.

Charlie pasó el resto del año de vuelta a sus estrategias clásicas de scalping, con algún mean-reversion top-tick esporádico. Sus ganancias eran ahora una fracción de lo que habían sido doce meses antes. Aceptó que el mercado te da y el mercado te quita. Ahora las reuniones eran semanales, siempre con el mismo mensaje: consistencia y supervivencia por encima de todo.

«No es momento de apretarle las tuercas al mercado. El de 2020-2021 fue un regalo y esos mercados no duran para siempre. No tiene sentido buscar nuevos máximos de PnL cuando ese mercado se acaba.»

Cerró 2022 con casi 800.000 dólares en beneficios, poniendo fin a una racha de cinco años consecutivos por encima del millón. 2023 mejoró un poco, pero seguía lejos de los años dorados.

El Final

Mirando atrás, los dos últimos años fueron una decepción después del mercado alcista pandémico. Pero si le preguntas a Charlie, te dirá que no está agobiado.

Sí, 2022 y 2023 fueron mentalmente duros con las ganancias menguando. Pero no tienen nada que ver con la incertidumbre de 2011-2014, cuando aún buscaba consistencia y le parecía que un traspié o un mercado en seco podía terminar con su carrera. En aquella época, cualquier error podía mandarlo de vuelta a Mississippi. Ahora siente que ha llegado a la cima.

«He pagado lo que había que pagar. No siempre tiene que ser un año impresionante. Me llevo lo que el mercado me da.»

Todos tenemos nuestros objetivos. Algunos sueñan con un Rolex, otros con un jet privado. Los grandes, los Stephen Cohen y los David Tepper del mundo, apuntan a los equipos deportivos y a los miles de millones bajo gestión. Charlie apunta a algo mucho más sencillo: un trabajo sin demasiadas complicaciones, una vida tranquila, cuidar de su familia, de sus amigos y de Milky.

Ha pagado lo que había que pagar. Ahora puede permitirse el lujo de ir a su ritmo.

¿Ha tocado techo su carrera con ese mercado pandémico de locura? Quizás sí. O quizás no.

Charlie está listo para lo que venga. No sabe exactamente cómo llegará, pero cuando llegue, lo reconocerá de inmediato.

Saludos,
X-Trader

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