El Panorama Macroeconómico VI-X

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EL PANORAMA MACROECONOMICO (VI)

Estos días parecen derivarse varios datos contradictorios que vamos a analizar. Por un lado, la economía americana ha arrojado lo que se ha interpreta como un excelente dato de crecimiento del PIB, del 2%, por encima de lo esperado. Por otro lado, los "profit warnings" se suceden, los despidos arrecian y, lo que estimamos más importante, el endeudamiento de las familias ha crecido aún más y al mismo tiempo las ventas de coches en EEUU han bajado la elevada cifra de un 15%.

En circunstancias normales, el dato del PIB serviría para frenar en seco cualquier especulación sobre una recesión, y deberíamos observar el fin de las declaraciones políticas al respecto, pero sin embargo no es así: George W. Bush se considera "gravemente preocupado" por la evolución de la economía, y en el BCE Wim Duisemberg está soportando fuertes presiones para bajar los tipos.

Por razones estructurales, la economía debería entrar en una fase contractiva de la demanda y en un reajuste de la capacidad de producción, como ha ocurrido siempre que se ha desinflado una burbuja especulativa al menos desde hace dos siglos. El derrumbamiento del NASDAQ, y en menor medida de valores industriales ha costado unos cuatro millones de pesetas en pérdidas a cada ciudadano estadounidense, aproximadamente.

Las bases del crecimiento del 2% del PIB no han estado en un incremento de bienes de equipo ni en inversiones industriales, sino en las familias, que han seguido endeudándose para consumir. Lo malo de un desarrollo de este tipo es que tiene un límite temporal de duración. El dato de las ventas de coches es significativo al respecto: se trata de un bien duradero y costoso, y por lo tanto precisa una base de solvencia algo más sólida que una simple tarjeta de crédito. Su bajada tiene una interpretación que se nos antoja bastante plausible: La solvencia de las familias y su consumo ha empezado a debilitarse justamente por los bienes más caros, ya que las ventas de automóviles suelen ser un indicador adelantado.

La crisis en Argentina puede ser un buen ejemplo de cómo la doctrina de vincular la moneda de un país emergente al dólar no siempre es buena, independientemente de lo que diga la teoría clásica. Desde el punto de vista financiero y de inversión, las ventajas parecen claras; pero las tensiones internas que se crean, sobre todo en las capas desfavorecidas, y la crisis de la demanda derivada del desclasamiento de los segmentos medios son insostenibles. El FMI está haciendo intentos desesperados por reflotar la desfalleciente economía argentina, ya que podría ser el detonante de un proceso recesivo generalizado en MERCOSUR, con lo que ya serían dos las zonas mundiales en claro retroceso: Japón y Mercosur, ambas con gran peso en las exportaciones de EEUU.

De cualquier forma, la prudencia nos obliga a esperar un poco más, ya que en economía las cosas casi nunca son lo que parecen, y tampoco parecen siempre lo que son. Se nos plantean cuatro posibles escenarios, que ponemos en orden decreciente de probabilidad: Aterrrizaje en U, aterrizaje en V, recuperación inmediata y aterrizaje en L.

El aterrizaje en U puede distinguirse en los próximos meses por los siguientes datos. En primer lugar, las cifras de crecimiento del PIB serían revisadas a la baja, para acabar el año en EEUU en el entorno de un 1%. Los prolegómenos que nos permitirían inducir que está ocurriendo algo así serán, en primer lugar, una bajada paulatina de bienes de consumo de lujo, y posteriormente, un descenso en las tasas de compra de electrodomésticos, transporte por avión y en las de ocupación hotelera, junto a una bajada de los montos invertidos en bienes de equipo. En estas condiciones, el PIB podría seguir subiendo mientras el endeudamiento no llegue a su límite, aunque cada vez con menor fuerza. Financieramente, el oro debería revalorizarse, al igual que la bolsa a corto plazo, al abrigo de futuras esperanzas de bajadas de tipos, y más concretamente el sector farmacéutico podría arrojar pingües beneficios. En menor medida asistiríamos a aumentos en la cotización de la banca y quizás modestos aumentos del ratio dólar/euro. Es el escenario que estimamos de mayor probabilidad.

El aterrizaje en V se podría distinguir por una rápida recuperación del PIB en el próximo trimestre, combinada con unos saneados datos de compras de automóviles, transportes por avión, ocupación hotelera y, sobre todo, por una recuperación de las inversiones en bienes de equipo. Paradójicamente, la bolsa debería bajar a corto plazo, ya que quedarían disipadas las esperanzas de bajadas de tipos ante los peligros de un repunte inflacionario, y las empresas tecnológicas podrían recuperar parte del terreno perdido.

La recuperación inmediata, que apuntamos como tercera posibilidad y que se nos antoja improbable, se distinguiría por observar todos los datos anteriores en verde. No estimamos que sea probable debido a la magnitud del descalabro bursátil en el último año natural y al mal aspecto que presenta la economía mundial, donde últimamente se desatan "Crisis Argentinas" con excesiva frecuencia como para pensar que "todo va bien".

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