Cómo Manipular Forex para Dummies

Índice del artículo

Como ya sabrán, los reguladores de EEUU, Reino Unido y Suiza han sancionado recientemente a seis bancos (JPMorgan, Citi, Bank of America, HSBC, RBS y UBS) con 3.440 millones de euros por la manipulación que realizaban en el mercado de divisas. Ahora gracias al excelente blog Bull Market (todo un descubrimiento por cierto, con colaboradores de la talla de Felix Salmon) nos enteramos de todos los detalles del asunto explicado casi para tontos por Dan Davies; para ello,  utiliza el mercado de naranjas como ejemplo para facilitar la comprensión.

Supongamos que vamos a comprar naranjas al mercado de lunes a viernes. Esto es lo que sucedería a lo largo de la semana si manipularan el mercado como se manipuló el de divisas por parte de los bancos.

LUNES
Vamos al mercado porque queremos comprar 5 naranjas. Por el camino nos encontramos a un desconocido que nos dice "Hey, ¿me compras 5 naranjas en el mercado, por favor? A cambio te devolveré el dinero cuando vuelvas y además te daré 10 peniques por hacerlo". Por supuesto, ¡quien dudaría ante semejante trato! Aceptamos la propuesta.

En el mercado vemos que hay un puesto que vende 5 naranjas a 50 peniques cada una y otro que las vende a 55 peniques. Compramos 10 naranjas y nos vamos hacia casa. Por el camino nos encontramos a la persona que nos ha hecho el encargo. El hombre nos pregunta: "¿Cuánto te han costado las naranjas?"

Podemos responderle tres cosas:

a) 50 peniques cada una (primero ejecuté tu compra y luego la mía).
b) 55 peniques cada una (compré primero las mías y luego las tuyas).
c) 52.5 peniques cada una (le damos el precio medio de compra de todas las naranjas).

En el caso a) le hacemos un favor y encima nos sale mal el trato (hemos pagado 2.75 libras por nuestras naranjas y no cubrimos la diferencia ni con los 10 peniques que nos va a dar). Incluso en el caso c) perdemos dinero (pagamos 2.625 libras por nuestras naranjas, por lo que seguimos sin cubrir la diferencia con los 10 peniques que nos da). Por tanto, parece que la opción b) es la más ventajosa, sobre todo si tenemos en cuenta que a este tipo no le conocemos de nada y que parece estar dispuesto a pagar lo que sea por las naranjas.

Lógicamente la elección cambiaría radicalmente si el desconocido nos pagara 10 libras en lugar de 10 peniques, o si nos hubiéramos comprometido a conseguirle el mejor precio posible. Aquí es donde entra en juego el deber de conseguir la mejor ejecución posible por parte del broker para su cliente, teniendo que justificar cuál ha sido el motivo por el que no se ha ejecutado una orden al mejor precio si el broker no pudiera cumplir con su compromiso. En el mercado de divisas se presupone que este principio también se aplica, ofreciendo precios competitivos y transparentes a los clientes. Si no fuera así, nos pasaría como en la opción b) anterior: alguien perdería dinero y nadie querría pagarlo.

MARTES
De camino al mercado nos encontramos con esta misma persona y nos dice lo siguiente: "¡Mira esto! Leí ayer en el periódico de la tarde que las naranjas se vendían a 48 peniques ayer". Le explicamos que los precios varían a lo largo del día y que el periódico de la tarde solo recoge el precio de las 16.00 h. antes de ir a imprenta, pero el tipo no parece muy convencido. Tras discutir sobre el asunto, nuestro desconocido amigo nos dice: "Consígueme 5 naranjas y te pagaré el precio publicado al cierre del periódico de la tarde. Además he pensado que 10 peniques por el favor es mucho, así que a partir de ahora solo te pagaré 5 peniques". Decidimos aceptar el trato y bajamos al mercado de nuevo.

Esa mañana hay muchas naranjas a la venta por lo que tenemos suerte y conseguirmo comprar las 10 naranjas (5 para nosotros y 5 para nuestro desconocido cliente) por 45 peniques la unidad. Por la tarde nuestro cliente nos visita y nos dice que el precio que ha salido en el periódico de la tarde es 58 peniques por naranja (en realidad el precio había subido por la tarde porque un gran camión de la empresa de zumos de naranja había arrasado con todas las naranjas del mercado). Por tanto, nos paga 5x58p = 2.90 libras más los 5 peniques de propina, por lo que conseguimos un beneficio de 70 peniques. Le decimos a nuestro amigo que quizás que el precio publicado por el periódico de la tarde no es representativo del precio real de las naranjas, pero él está convencido de que sí. Para remate añade: "Y además 5 peniques es demasiado por este trabajo, mañana solo te pagaré 4 peniques".

Aceptamos el nuevo trato mientras pensamos que quizás este buen hombre no está pensando demasiado en cómo se compran las naranjas.

La situación que acabamos de ver en realidad es muy similar a la del mercado de divisas, solo que en lugar del precio del periódico de la tarde se utilizaba el benchmark de WM/Reuters. La idea original era agrupar un gran número de órdenes pequeñas y compensarlas entre sí usando este índice de referencia para dar a los operadores pequeños un promedio más o menos justo que no dependiera de la volatilidad diaria. Su uso se convirtió en convención y supuso una simplificación de los trámites administrativos. Debemos tener en cuenta que es un índice que permite garantizar que todas nuestras operaciones se liquidan a un mismo precio y al que se puede acceder fácilmente y que es conocido por el mercado.

Sin embargo, ya en 2006 los profesionales del mercado se habían dado cuenta de que ejecutar una orden grande al precio del benchmark era algo bastante estúpido, a pesar de estar convirtiéndose en una práctica habitual. Visto nuestro ejemplo de las naranjas, ¿tiene sentido el deber de mejor ejecución en Forex? Al final a nuestro intermediario le interesa más gestionar los costes de transacción que controla, y no tanto ejecutar la orden con alta calidad a cambio de generar un coste innecesario, ¿verdad?.

MIÉRCOLES
De nuevo nuestro cliente nos encarga que le compremos 5 naranjas las cuales nos pagará al precio publicado en el periódico de la tarde.

Bajamos al mercado y nos encontramos con que las naranjas se venden a 50 peniques cada una. Casualmente también nos encontramos a nuestro hermano, que tiene un naranjo y ocasionalmente vende sus naranjas en el mercado. Y ¡oh casualidad!, resulta que nuestro hermano tiene un vecino que en este caso le ha pedido vender 5 naranjas al precio publicado en el periódico de la tarde. Nos sentamos con él a tomar una taza de té y hablan con otros traders de naranjas sobre los cotillleos del mercado.

Le comentamos a uno de los traders acerca de las respectivas órdenes que nos han dado los clientes y nos pasa un soplo: "No os envidio para nada, chicos. Se espera que venga un camión de la empresa de zumo de naranja unos minutos antes de las 16.00 h. pero poco después llegará el granjero Giles con una abundante cosecha. Realmente no se sabe quién llegará antes o después pero en cualquier caso será una locura, y tendréis suerte si lográis comprar o vender cerca del precio que publica el periódico por la tarde".

Tras esta advertencia, se nos ocurre un plan junto con nuestro hermano. Él nos da las 5 naranjas que va a vender para dárselas a nuestro cliente. Después anotaremos el precio de cierre, sea el que sea, el cual tomaremos como referencia para pagar a su vecino, y ambos cobraremos nuestra gratificación.   

Al estudiar este caso de manipulación, la FCA británica señaló que compensar órdenes entre sí no es un delito, y no tiene por qué ir en contra de los intereses de los clientes incluso aunque se hagan acuerdos fuera de mercado. Incluso en algunos casos puede que sea la única manera de ejecutar las órdenes. De hecho en el ejemplo anterior los intermediarios han tenido que asumir un riesgo potencialmente elevado (asociado a haber garantizado una ejecución a un precio fijo pero desconocido). Dicho riesgo ha sido gestionado entre los intermediarios que compensaban las órdenes.



Si te ha gustado este articulo, ¡compártelo en redes!