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CAP 2. LAS DESGRACIAS NUNCA VIENEN SÓLAS

Tras cerrar su operación, Valentino se fue a comprar el iPod a su esposa con una sonrisa en la cara que mantuvo todo el día. Estaba claro que aún debía ganar mucho más dinero para dejar su trabajo pero casi se sentía como si lo hubiera dejado ya.

Al llegar a casa, Valentino estaba tan ensimismado pensado en el trading, que olvidó darle el regalo a su mujer. Sin embargo ella, tras el pertinente beso y abrazo al llegar a casa, no olvido recordarle lo de todos los meses:

- Siento romper el momento pero este mes llevamos retraso en el pago del alquiler otra vez -

Sin embargo esta vez Valentino no ignoró el aviso: por primera vez en su vida admitir el retraso del pago no era tan terrible porque en 60 segundos durante la hora de la comida, había ganado un buen pellizco para pagar el alquiler.

Tras la cena, nuestro protagonista comenzó a calcular cuánto dinero debían de sus gastos con tarjetas de crédito. Aproximadamente unos 24.000$, lo cual no era demasiado tampoco si tenemos en cuenta que, en ocasiones, habían tenido que pagar el alquiler a crédito. En todo caso, ¿qué pasaría cuando se nos acabara el pago a crédito? La verdad es que era una suerte haber conocido el trading de divisas. Ahora podía hacer frente a nuestros problemas financieros.

A las 2 de la madrugada me desperté con mi mujer dando vueltas en la cama, hablando entre sueños:

- Le pagaremos, no se preocupe. Se lo prometo - murmuraba

Acto seguido se despertó sudando y temblando. Valentino la abrazó y la tranquilizó un poco.

- No te preocupes, has tenido una pesadilla -

- Lo sé, ha sido una pesadilla, pero es que estoy preocupada por el dinero. No podemos pagar el alquiler y nuestra hija necesita un nuevo uniforme de Girl Scout -

Por si no lo hemos mencionado antes, Valentino y su mujer tenían una hija y además ella estaba embarazada de cinco meses.

- Podemos utilizar la tarjeta de crédito - dijo Valentino

- No creo que nos quede saldo - contestó ella. Y claro que no quedaba: el iPod había costado 250$ pagados a crédito.

- Bueno quizás sí que haya una forma de salir de esta -

- Cómo? - preguntó ella

- Puedo ganar dinero con el trading -

- De verás - dijo su mujer limpiándose la nariz y sonriendo. - Pero, ¿de qué se trata? ¿En qué consiste? ¿Es caro? -

En ese momento Valentino le contó todo: cómo aprendió a usar el programa, cómo había abierto la cuenta y cómo ganaba dinero.

- Cuánto dinero? - inquirió ella

- 300 dólares-

- 300 dólares??? - Estaba impresionada.

- Pero de qué se trata? -

- Se trata de operar en Forex -

- Flo-rex? -

- No, no. Forex de FOReign EXchange. Consiste en negociar divisas. Es un mercado abierto 24 horas y nos permitirá ganar dinero mientras mantengo mi trabajo.-

- Uauuu, no sabía que eso existía. Y puedes ganar esa cantidad todos los días? -

- Sí, más o menos -

- Eso es muuuucho dinero. Pero, ¿es arriesgado? -

- Sí, pero para un novato, para alguien que no sabe lo que hace. Yo tengo el software y puedo ganar dinero. -

- ¿Podemos perder los 1,000$ que pusiste en la cuenta? -

- No lo creo, operaré según lo que me diga el software. Esta semana ha hecho algunas operaciones increibles -

En ese momento recordó su regalo y se lo dió. Se puso muy contenta y tras darle un abrazo, preguntó:

- ¿Podemos permitírnoslo?

- Ahora sí - dijo Valentino sonriendo.

 


 

 

Al día siguiente, tras dormir plácidamente, Valentino volvió al trabajo. Su ayudante le esperaba en su despacho:

- No habrás hecho ninguna operación, ¿verdad? -

Movió su cabeza indicando que no. A Valentino no le importaba que se interesara por el trading pero no quería que tocara su cuenta ni su software.

En ese momento le indicaron a Valentino que tenía una reunión en unos minutos. Pero antes decidió ver cómo estaba el mercado. Abrió el software y vió que había siete órdenes abiertas, si bien sólo dos estaban en positivo. La más reciente había sido publicada hacía menos de 5 minutos y era para el par GBPUSD; llevaba 10 pips de pérdida.

- Si entras ahora conseguirás un mejor precio de compra - sugirió el ayudante

Rápidamente Valentino abrió la cuenta e introdujo la orden. Ya sólo faltaba esperar a que llegaran los beneficios.

- Pero, ¿por qué está en negativo desde el principio? - preguntó Valentino.

- Es porque debes pagar la horquilla o spread. Gracias a eso el broker gana el dinero - respondió el ayudante.

Nuevamente vinieron a avisar a Valentino para la reunión.

- Y ahora qué hago? -

- No te preocupes. Puedo quedarme vigilando esto y cerrar la posición cuando el programa así lo indique -

Valentino no tenía elección.

- De acuerdo, pero no toques nada. Simplemente cierra la operación cuando el programa te lo diga -

Al término de la reunión, volvió corriendo al despacho. ¿Cuánto habría ganado? 300$ ó más? Al llegar se encontró a su ayudante poniéndose una taza de café:

- Te vas a poner contento -

- Lo sabía. Dame las buenas noticias -

- Has ganado 20 pips! -

- Sólo 20? Nada más? -

- Bueno en realidad, son 400$ - dijo el ayudante bajando la voz.

Pero no podía ser. Si cada pip valía 10$ y había ganado 20 pips, debería tener 200$, no 400$.

- Tienes razón - continuó el ayudante - el programa indicó que debíamos cerrar con 10 pips de beneficio pero el mercado siguiendo moviéndose y volví a entrar -

Valentino estaba nervioso, contento y enfadado a la vez.

- ¿Qué entraste otra vez? Te lo indicó el programa? -

- No pero el mercado se movía rápido y no podía escapárseme el movimiento -

Valentino no podía enfadarse con él demasiado. Había empezado con 1.000$ y ahora tenía 1.700$ en la cuenta. Si podía doblar casi la cuenta en un par de días, esto iba a ser pan comido.

Esa misma noche, tras contar su hazaña a su mujer, pensaron en retirar algo de dinero de la cuenta. Ella insistía en que debían hacerlo pero Valentino estaba convencido de que no. Su argumento era contundente:

- Ahora puedo doblar el tamaño de mis posiciones -